Hoy, 22 de noviembre, Perú conmemora por primera vez el Día Nacional de la Llama, con el objetivo de promover las cadenas productivas relacionadas con la carne y fibra de este camélido sudamericano, con el fin de aumentar los ingresos de los pobladores andinos.
Producción
La crianza de las llamas en el Perú se desarrolla en la región Andina de la sierra, particularmente sur y central, a altitudes que van de los 3800 hasta más de 5000 metros sobre el nivel del mar.
La mayor concentración de llamas en una determinada región tiene que ver con las necesidades de uso de estos animales para el transporte de insumos agrícolas y de las cosechas, pero al mismo tiempo constituyen una importante fuente de proteínas para consumo humano.

La llama, una de las cuatro especies de camélidos sudamericanos junto con alpacas, guanacos y vicuñas, se cría principalmente en las regiones del sur y centro de Perú, como Puno, Cusco, Arequipa, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Pasco, Junín, Moquegua, Tacna y Lima.
En estas regiones se concentra el 97.10 % (53 646) de las unidades agropecuarias y el 98.88 % (737 947) de los ejemplares a nivel nacional, desarrollándose principalmente en ecosistemas altoandinos a más de 4000 metros sobre el nivel del mar, donde la crianza de llamas es la principal actividad agropecuaria.

En el Perú, el 94.96 % de los criadores de llamas posee rebaños de menos de 50 ejemplares. Además, es importante resaltar a la mujer que cumple una actividad primordial en la sociedad ganadera alto andina, pues es ella quien se dedica al pastoreo y vigilancia de los animales. En tanto, el hombre apoya en las actividades de esquila, parición y empadre; comparte las labores de pastoreo y se encarga de realizar las transacciones para el intercambio de mercaderías.

Asimismo, en nuestro país, existen dos razas de llama Chaku y K’ara, conocidas también con las denominaciones Lanuda y Pelada, respectivamente. Se diferencian una de otra por la magnitud de cobertura del cuerpo. Mientras que Chaku tiene mayor cobertura de fibra, incluyendo las extremidades, K’ara tiene una apariencia de mayor fortaleza corporal con poca cobertura de cuerpo y extremidades.

Sin embargo, existen tipos intermedios que pueden confundirse con el Huarizo, producto del cruce de llama con alpaca, que ocurre frecuentemente en sistemas de crianza mixta como es el caso de la mayoría de pequeños productores.
Además, la llama es uno de los camélidos domésticos nativos con mayor capacidad de adaptación al cambio climático. Aprovecha praderas naturales más pobres, convierte eficientemente material fibroso en proteína, consume menos agua y muestra habilidades maternas que favorecen la supervivencia de las crías, convirtiéndola en una solución para la seguridad alimentaria.
Fibra
La esquila de la llama no es una práctica que se rija por un calendario como en el caso de la alpaca. Se estima que solo el 40 por ciento de la fibra va a los artesanos y a la industria; y el 60 por ciento se orienta al autoconsumo, para la fabricación de una serie de productos de uso doméstico como sogas, costales o bolsas, hondas, ponchos, chompas, tapices, etc.

La mayor parte de la fibra de llama que se destina a la artesanía y autoconsumo se comercializa de manera informal, en la comercialización de aquella porción que va a la industria, se sigue el mismo patrón que con la fibra de alpaca.
Carne
La carne de los camélidos sudamericanos tiene una composición nutritiva similar a la de otras especies domésticas; es, por lo tanto, una importante fuente de proteínas y otros elementos esenciales como minerales y vitaminas. Sus características organolépticas no difieren de la carne de otras especies, aunque la procedente de machos enteros adultos puede tener un olor y sabor más fuertes.

Su consumo es en la forma de carne fresca o procesada (carne deshidratada o embutidos). El procesamiento tanto de la carne fresca como la deshidratada se hace de manera artesanal, siguiendo en muchos casos técnicas ancestrales.
La composición bromatológica de la carne de llama es: humedad (69.2 % – 73.8 %), proteína (19.4 % – 24.8 %), grasa (1.2 % – 4.8 %), cenizas (1.2 % – 1.7 %) y colesterol (0.16 %).
Dato:
La fecha fue instaurada mediante la Resolución Ministerial n.º 0293-2024-Midagri, publicada el 30 de agosto de 2024 en el boletín de Normas Legales de El Peruano.
