Texto: Robinson A. León Trinidad (robi.leon@agroperu.pe)
Fotos: Lelis Aniceto Sarmiento
¿Te imaginas un lugar donde el cielo parece pintado de un azul limpio y sereno, donde los pastos verdes se mecen como un océano interminable y el aire lleva el aroma a leche fresca? Así es Ocros, en la región Áncash, un rincón donde la ganadería no es solo un oficio, sino el alma de su gente. Cada amanecer despierta con el mugido de las vacas, mientras los cerros cubiertos de pasto alimentan a los rebaños.
Para llegar a Ocros existen varias rutas, pero en nuestro caso partimos de Lima, tomando la Panamericana Norte hasta el desvío entre Pativilca y Paramonga. Desde allí, la carretera se vuelve serpenteante, atravesando valles y montañas durante más de dos horas y media a lo largo de unos 90 kilómetros.

En la tierra del Brown Swiss
Nuestro objetivo era descubrir de cerca los hatos lecheros y su evolución en los últimos años. Marlon Mendoza Orbegozo, asesor de Ganadería Dupal, nos presentó a figuras clave del distrito de Ocros.
Uno de ellos era Gildardo Sotelo Velásquez, de 65 años, dedicado de lleno a la ganadería en su fundo Huancachacra, sector Curcuy. Su hato de 25 vacas Brown Swiss, esa noble raza de origen suizo, lleva décadas forjando la reputación de Ocros como cuna ganadera.
Con nostalgia y orgullo, explicó: “Vivimos de la ganadería; con eso educamos a nuestros hijos, contratamos gente para trabajar en el riego y producir pasto. Gracias a la leche fresca podemos dar empleo y sustento a la gente del campo”.
Su esfuerzo se refleja en la calidad genética de su ganado, al igual que en la de otros ganaderos líderes, con reproductores provenientes de establos renombrados, como de la Ing. María Teresa Uranga (Huampaní), El Sequión (Lurín), San Simón (Cañete), todas en Lima, y Rancho Bali (Huancavelica).
“Antes las vacas producían entre 8 y 10 litros por ordeño, ahora llegan a los 20 o 25. Aunque la geografía no permite ordeñar dos veces al día, con esfuerzo y metas claras todo es posible”, dijo con determinación.
Su hermano Lucio reforzó: “Aquí todos crían ganado, mejorado genéticamente en un 80 %. En las décadas de 1980 y 1990 participamos en ferias de Huarás, y por eso Áncash nos reconoce como la capital ganadera. Somos una cuna de ganaderos”, añadió.
La voz de la comunidad
Julio Rocca Maldonado, presidente de la comunidad de Ocros, explicó que en los nueve distritos de la provincia —Ocros, Congas, Cochas, Acas, Cajamarquilla, Llipa, San Cristóbal de Raján, San Pedro y Santiago de Chilca— existen aproximadamente unas 10 000 cabezas de ganado. Solo Carhuapampa se inclina hacia el cultivo de duraznos.
“El mejoramiento empezó hace unos 40 años, aunque ya antes teníamos buen ganado criollo”, recordó. “Congas ha sobresalido, seguido por Ocros, Chilcas y Acas. Los mejores reproductores se llevan a otras provincias de Áncash y Huánuco, y también venden vaquillonas y toretes en producción, fortaleciendo los hatos y fomentando la competencia de quesos y derivados”.

Pastos, forrajes y retos del agua
La provincia de Ocros fue alguna vez conocida como “El Oro Verde” por la calidad de su alfalfa. “Años atrás, la alfalfa crecía hasta 1.80 metros de altura”, recordó Lucio Sotelo (70 años), ganadero de la quebrada Yanamecu, mientras observa las laderas ahora dominadas por otros pastos.
Rosendo Alzamora Palacios (65 años), con 30 hectáreas de alfalfa destinadas al alquiler para ganaderos, advirtió: “El kikuyo compite por agua, luz y nutrientes, reduciendo el rendimiento y la oferta de forraje”.
Lucio añade: “Antes sembrábamos ecotipos locales de alfalfa que duraban 30 a 40 años; ahora, los mejorados apenas resisten 4 a 5. Requieren muchísima agua: hay que regarlos una vez al mes, algo casi imposible en época de estiaje. Por eso traemos toneladas de alimento desde la costa. Ya no es rentable criar ganado con tanto concentrado”.
En un mercado ajustado, los acopiadores de leche pagan hasta 2.50 soles por litro, pero en los meses más difíciles el precio cae y la crianza se vuelve insostenible. “En época de estiaje, tenemos que comprar alimentos de la costa y los costos se disparan”, insistían los ganaderos.
Marlon Mendoza, de Ganadería Dupal, señaló que en temporadas de lluvia los ganaderos enfrentan pérdidas significativas de forraje fresco, lo que afecta la nutrición del ganado y la rentabilidad de la actividad. Ante ello, destacó que el ensilaje es una tecnología probada que permite conservar el valor nutricional del forraje por largo tiempo.
“Mi misión es transferir esta tecnología a productores que buscan estabilizar su sistema productivo. El ensilaje no es solo una alternativa, sino una inversión estratégica en la sostenibilidad de la ganadería regional. Su implementación marca la diferencia entre una ganadería vulnerable a las variaciones climáticas y una operación técnicamente sólida y económicamente estable. Invito a los ganaderos progresistas a evaluar esta tecnología. La adopción del ensilaje significa transformar la incertidumbre estacional en seguridad alimentaria para sus hatos”, puntualizó.
Sin embargo, el agua sigue siendo el gran desafío. “Ocros cuenta con cuatro represas, pero no alcanzan. Lo que más necesitamos es agua. Sin agua, los pastos se secan”, advirtió Julio Rocca, al mencionar que ya se impulsan proyectos de riego tecnificado.

Historias de perseverancia
En Bellavista conocimos a Andrés Beltrán Cabanillas, de 55 años, quien regresó a su tierra con su esposa, Dolora Gomero Albornoz. “Empezamos con solo dos ejemplares, y hoy manejamos 120, de los cuales 60 están en plena producción”, comenta orgulloso. Su fundo de 40 hectáreas combina alfalfa, gramíneas, ryegrass y trébol, apostando por inseminación artificial a tiempo fijo para mejorar genética y producción.
En el camino encontramos a Yefferson Muñoz Dueñas, joven ganadero de 39 años. “Vi en la ganadería un futuro promisorio”, dice mientras riega sus campos. Posee 40 ejemplares y nueve hectáreas de forraje. “El agua es oro”, afirmó con convicción.
Líder en mejora genética de vanguardia
En Ocros, varios ganaderos coincidían en un nombre: Nilton Rolando Dueñas Alzamora, propietario de Ganadería Dupal y referente local en mejora genética. Para conocer su historia visitamos el fundo Cashacoto, en Bellavista. Allí empezó todo: su abuelo, Tito Dueñas Oliva, crió los primeros ejemplares Brown Swiss, y en 1978 su padre, Josefat Dueñas Alvarado, expandió el hato hasta 50 vacas.
En 2019, Nilton asumió la dirección con un enfoque empresarial. “Entendí que para sostener la ganadería de Ocros había que apostar por innovación y genética de calidad”, afirmó.
Hoy, Ganadería Dupal lidera un programa de inseminación artificial y proyecta implementar transferencia de embriones, con apoyo técnico del Ing. Zoot. Marco Hilasaca Muro, especialista de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM). “El objetivo es tener animales de alta calidad genética, con buena producción de leche y excelente conformación”, explicó Hilasaca.
La estrategia incluye sincronización a tiempo fijo y pajillas de semen importadas de toros Brown Swiss seleccionados. “No se trata solo de inseminar, sino de evaluar previamente cada vaca para maximizar el éxito y la calidad de la descendencia”, subrayo. Durante nuestra visita, Hilasaca realizó muestreos para pruebas genómicas que identifican potencial productivo y resistencia, tecnología que ahora se abre paso en Ocros.

La apuesta por la excelencia genética
Nilton Dueñas, ganadero ancashino de corazón y propietario de Ganadería Dupal, está a punto de marcar historia. Próximamente implementará la prueba de PAP (Presión Arterial Pulmonar) como el primer estándar científico para ganado bovino de altura en Áncash.
Estas pruebas identificarán animales resistentes al Mal de Altura Bovino (BHMD), garantizando ejemplares con capacidad genética para prosperar en los Andes. “No queremos que nuestros paisanos sigan perdiendo animales por falta de información científica”, enfatizó Nilton.
Con la mirada en el futuro, proyecta expandir la transferencia de embriones en Áncash. “Mi sueño es que cada distrito y cada comunidad acceda a esta tecnología. Quiero que Ganadería Dupal inspire a todos los ganaderos a soñar en grande”, expresó con emoción.
“Hemos demostrado que, con unión, visión y trabajo en equipo, podemos lograr proyectos extraordinarios, incluso aquí, en las alturas de Ocros. Áncash tiene todo para ser un referente en ganado de altura, solo necesitamos caminar juntos”, aseguró Nilton, invitando a los productores de la región a sumarse.

“Las puertas de Ganadería Dupal están abiertas para quien quiera mejorar, aprender y crecer. Este no es solo mi proyecto, es nuestro proyecto como ancashinos”, concluyó, convencido de que el éxito se construye en comunidad.
La iniciativa no solo beneficiará a Ganadería Dupal, sino que sienta las bases de una revolución genética en la ganadería de altura peruana, donde la ciencia se convierte en el mejor aliado del productor.
Con Nilton Dueñas al frente, la ganadería ancashina se prepara para escribir una nueva página de éxito, donde cada ganadero tiene la oportunidad de ser protagonista.

Ganado pedigree
Durante nuestro recorrido por Ocros conocimos al Ing. Zoot. José Luis Cóndor Ortega, asesor de campo de los Registros Genealógicos Zootécnicos del Perú de la Asociación Brown Swiss y de Ganadería Dupal, que cuenta con 20 ejemplares Brown Swiss con registro de pedigree. Estos animales fueron adquiridos del Establo Huampaní de la Ing. María Teresa Uranga Prado, hija del reconocido criador Ing. Federico Uranga Bustos
“Son 20 animales con pedigree, ya en producción, con rendimientos de entre 12 y 15 litros de leche por día”, explicó Cóndor. Añadió que Dupal maneja dos lotes: uno inscrito en el Libro de Pedigree, con genealogía registrada, y otro en el programa de Libro Abierto, con animales en categorías de ‘Identificadas’ y ‘Provisional’.
“En Ganadería Dupal veo un excelente trabajo con el Brown Swiss. Ojalá que, siguiendo este ejemplo, otros ganaderos también registren su ganado. Así, cuando alguien busque ejemplares adaptados a Ocros, podrá encontrarlos aquí mismo, criados en estas condiciones”, sostuvo.
Respecto al manejo, indicó que las vacas pastan de día en campos de alfalfa, ryegrass y trébol, y por la noche son resguardadas en cobertizos, donde reciben alimentos balanceados para sostener producciones de 12 a 15 litros diarios.
Gracias a la capacitación de Ganadería Dupal a través de los Ings. Hilasaca y Cóndor Ortega, varios productores locales ya comenzaron a registrar sus animales. “La visión es clara: no solo vender leche, sino también reproductores registrados que permitan a los ganaderos participar en mercados y licitaciones más exigentes”, resaltó el Ing. Cóndor.

El corazón del queso artesanal
En las zonas ganaderas de Ocros, el amanecer trae consigo una imagen constante: burros avanzando con paso firme, cargando pequeños tanques de acero inoxidable llenos de leche fresca. Al canto de los gallos, antes de que asome el sol, los ganaderos ordeñan a sus vacas y trasladan la leche a sus miniplantas, donde comienza un proceso artesanal que sostiene a muchas familias: la elaboración de queso.
Carmen Rocca Cabello, comerciante de la zona, contó que cada semana de Ocros salen entre 7000 y 8000 moldes de queso de un kilo hacia Huarás, desde donde continúan a otras provincias y al mercado limeño.
Para ver de cerca esta labor, visitamos a Miguel Méndez Collantes, productor que desde 2004 elabora unos 60 moldes diarios, de los cuales 70 % se dirige a Lima. Julio Roca Maldonado, presidente de la comunidad de Ocros, también produce queso y complementa su trabajo con el acopio de leche de otros ganaderos, fortaleciendo una red comunitaria que mantiene vivo este oficio.

Promesas en el aire
En cada conversación con ganaderos y pobladores surgía un mismo reclamo: la falta de apoyo del gobierno provincial y regional. Para ellos, este silencio refleja la desconexión de las autoridades con la realidad local. “Lo que necesitamos es asistencia técnica y mercados. Aquí el ganadero crece solo, según sus posibilidades. En otros lugares, las municipalidades apoyan, brindan capacitación y llevan a los productores a eventos”, reclamó Julio Roca.
Otro pedido urgente es la mejora de las vías de acceso. La carretera hacia Ocros, ya sea por el desvío a Cajatambo o a Conococha, está en pésimas condiciones, lo que hace que el trayecto sea casi intransitable en varios tramos. Los pobladores exigen su asfaltado como condición clave para impulsar el desarrollo económico y social de la provincia.

Al caer la tarde nos despedimos de Ocros, llevando con nosotros la calidez de su gente y la certeza de que la leche y sus derivados no solo sostienen la economía, sino también la identidad de la provincia. Con los últimos destellos de luz tiñendo los cerros, quedó claro que sus ganaderos seguirán luchando por un futuro donde su esfuerzo obtenga el reconocimiento y apoyo que tanto merece.
