El estudio «Agronegocios y crisis climática en el Perú: monocultivos, deforestación y emisiones de carbono en la Amazonía peruana” reveló una de las realidades más sombrías de los últimos tiempos en las regiones Loreto, Ucayali, San Martín y Huánuco, a causa de los monocultivos de palma aceitera y cacao, deforestación y emisiones de carbono en la Amazonía peruana.
A través del estudio, se estimó entre 87 mil a 108 mil hectáreas de cultivo de palma aceitera, distribuidas en los cuatro departamentos. Concretamente, Ucayali y San Martin suman el 77 % de las extensiones de este cultivo.
Los resultados evidencian cómo este tipo de agronegocios en la Amazonía generaron pérdida de bosques primarios y por ende influyen en la liberación de gases de efecto invernadero, al crear consecuencias e impactos importantes en el ambiente como el calentamiento global, explicó la investigadora Annie Julissa Escobedo Grández, quien es bióloga por la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, con maestría en Manejo y Conservación de Bosques Tropicales y Biodiversidad por el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza CATIE de Costa Rica.
La investigación de Annie Escobedo se enmarcó en el proyecto “Protegiendo la Amazonía: Control social de los agronegocios para proteger el bosque amazónico”, el cual fue financiado por Oxfam y se desarrolló en el 2020. El estudio se hizo en Loreto, Ucayali, San Martín y Huánuco.
El objetivo de la investigación fue estimar la pérdida de almacenamiento de carbono sobre el suelo, como resultado de la implementación de proyecto agronegocios a gran escala (monocultivos de palma aceitera y de cacao), en la Amazonía peruana durante los últimos 20 años.
“Como sociedad debemos estar alertas ante esta problemática, principalmente a los ciudadanos amazónicos y sobre todo en estos tiempos de pandemia”, alertó Annie Escobedo.
Sostuvo que, la presencia de los grandes agronegocios, impactan negativamente en la biodiversidad amazónica, los servicios ecosistémicos que brindan y también provocan conflictos sociales. Como dato, en la actualidad existen 2 701 hectáreas de cacao en Loreto.
Refirió que también existe crimen organizado en el proceso de compra de tierras a los agricultores para la utilización de agronegocios, en vista de que hay diferentes estrategias para la adquisición de estas tierras: por la compra directa a agricultores, por la compra al Estado y por la compra a asociaciones de agricultores. Estos datos se consignan, de acuerdo a un reporte de Proética.
“Si bien es cierto, los cultivos agroforestales como el cacao y palma aceitera también capturan carbono, la captura del bosque es mayor. Por ejemplo, la trasformación de 6 307 hectáreas de bosque hacia cultivos de palma aceitera en Loreto; generaron que se libere 718 686 (100%) toneladas métricas de carbono sobre el suelo”, explicó.
Escobedo agrego que, tras la siembra de palma se recuperó 203 765 (28 %) toneladas métricas de carbono sobre el suelo; lo cual generó la pérdida neta de carbono de 514 921 toneladas métricas sobre el suelo, es decir se perdió el 72%, tras la implementación de este monocultivo. En consecuencia, la pérdida de bosque, genera pérdida en la capacidad de capturar carbono, pese a las nuevas plantaciones.
Reveló que más de 8000 hectáreas de palma aceitera se han instalado en Loreto, 35 000 hectáreas se encuentran suspendidas y 50 000 hectáreas se encuentran inactivas, lo que suma 93 000 hectáreas.
“En términos de carbono, más del 60 % de carbono se libera al medio ambiente, porque las empresas activas han perdido más de 6 000 hectáreas de bosques y han generado una liberación de carbono del 72 %”, sostuvo.
Refirió que si en Loreto esos proyectos suspendidos e inactivos, que suman un área de 85 905 hectáreas, se convirtieran en zonas de palma aceitera; se perderían más de 83 782 hectáreas de bosques primarios, que en términos de pérdida de carbono sobre el suelo, sería mayor a 9 millones de toneladas de carbono sobre el suelo, similar a lo que se conserva en la Reserva Comunal Tuntanain (ubicada en región Amazonas).
“La presencia de grandes agronegocios en la Amazonía es un factor que incentiva la modificación y fragmentación del paisaje adyacente a la empresa, debido a que éstas suelen motivar a los agricultores la siembra de los cultivos en parcelas vecinas”, anotó la investigadora.
