Entre ríos caudalosos y suelos fértiles, la región Loreto ha consolidado al plátano como uno de sus cultivos más emblemáticos. Este producto se ha convertido en el sustento de miles de familias que dependen directamente de su producción. De acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), 32 609 productores se dedican a este cultivo permanente, consolidándolo como un pilar fundamental de la economía regional.
Esta producción ocupa un lugar especial entre los loretanos, ya que el plátano no es solo un cultivo: es parte de la alimentación diaria. Se consume frito, sancochado, asado o en distintos platos que forman parte de la mesa loretana, tanto en el día a día como en las celebraciones.
“Desde siempre, el plátano ha estado ligado a la vida cotidiana y a las tradiciones alimentarias de Loreto, lo que explica su importancia social en la región. Su producción genera ingresos constantes para miles de hogares y, al ser un cultivo permanente, brinda estabilidad a las economías rurales y dinamiza los mercados locales”, señaló César García, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Desde las chacras y riberas amazónicas, los racimos emprenden un camino hacia los mercados locales de la región. Hoy, ese recorrido sostiene el abastecimiento cotidiano en distintas localidades loretanas. Este circuito de distribución conecta a pequeños productores con comerciantes y consumidores dentro de la propia región.
De acuerdo con el Midagri, al 2025 Loreto concentra el 14 % de la producción nacional de plátano, una cifra que resume años de trabajo constante y no un crecimiento circunstancial. Los registros del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) confirman esta continuidad: entre 2019 y 2024, la región aportó el 12 % del total nacional, consolidando un flujo que, racimo a racimo, contribuye a la seguridad alimentaria del país.
Sin embargo, este protagonismo productivo también evidencia los desafíos que enfrenta la cadena del plátano en la región. Mantener estándares de calidad a lo largo del manejo agronómico, la cosecha, el acopio y el transporte es fundamental para evitar pérdidas. En ese contexto, cobra relevancia fortalecer las capacidades en el campo mediante la adopción de mejores prácticas de cultivo, el uso de material vegetativo de mayor calidad y variedades más resistentes a plagas y enfermedades, que permitan sostener y consolidar la oferta.
“La presencia sostenida del plátano loretano en los mercados de la región refleja un proceso de crecimiento construido a lo largo de años de trabajo constante por parte de sus productores. Sostener esta actividad exige cerrar brechas en infraestructura y acceso a herramientas productivas para los agricultores. Mejorar caminos rurales, condiciones de acopio y asistencia técnica es indispensable para mantener estándares adecuados en el manejo agronómico, la cosecha, el traslado y la conservación del producto”, finalizó.
