Por: Rodolfo Ardiles Villamonte
El abastecimiento de fertilizantes sintéticos no está garantizado para el presente año, como consecuencia a) a la crisis de los contenedores que elevó los precios de los commodities; y, b) la Federación Rusa anunció la suspensión de sus exportaciones mientras dure el conflicto armado con Ucrania.
El Perú importa al año un promedio de dos millones de toneladas de fertilizantes sintéticos, alrededor del 50 % de los mismos vienen (o venían) desde Rusia. El actual gobierno propuso comprar fertilizantes a Bolivia y Venezuela, para enfrentar la crisis. Se cree que se gestiona a futuro la compra mensual de 25,000 toneladas de Bolivia y 700 toneladas de Venezuela.
Poco guano de isla
La Sra. Rosa Urbina Novoa, presidenta de la Cámara Peruana de Productores y Comercializadores de Fertilizantes Orgánicos (Capefo), dijo a RPP que “la alternativa de usar más guano de isla se consideró irrisoria porque se producen 200 toneladas al año, lo que equivale al 1 % de los que necesita el mercado peruano”.
El Sr. Agustín Rodolfo Purizaca Paiba recuerda que las empresas australiana ORICA y la americana CF Industries, propusieron el año 2010 construir una planta petroquímica en Marcona, hasta donde llegaba el gas natural de Camisea, pero Ollanta Humala dijo ¡no!, y señaló mejor que sea en Ilo, y se perdió la oportunidad.
También el Perú tuvo las experiencias de Fertimar y Cachimayo, que producían nitrato de amonio.
Por su parte, quien asesoró siete meses a Maita, el Econ. Eduardo Zegarra Méndez, dijo (el 23-04-2022) que el gobierno debe desplegar “todo el aparato diplomático y comercial” para comprar, por lo menos, 300,000 toneladas de urea y lamentó que el gobierno ni siquiera haya hablado con Venezuela sobre este tema.
Los bolivianos no quieren darse por vencidos
El 19 de enero del presente año, el Sr. Omar Alarcón, entonces presidente de Yacimientos Petrolíferos Bolivianos, declaró que la planta de amoníaco y urea de ese país, situada en el trópico de Cochabamba, producirá 590,000 toneladas/año, para consumo local, y exportar a Argentina, Brasil, Paraguay y Perú, en ese orden. Confirmó que la paralización total de dicha planta, que utiliza gas natural, ocurrió en el 2020 y se debió a las exigencias del mantenimiento.
En los últimos años Bolivia ha mostrado un consumo creciente de fertilizantes. Según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), los requerimientos de ese país ascienden a 178,000 toneladas durante el 2021, el 60 % de los insumos fueron importados.
Según la Cámara Agropecuaria del Oriente de Bolivia, el complejo petroquímico de Bulo Bulo garantiza que ese país cuente con un abastecimiento de urea y nitrógeno. Un año antes de su inauguración, el gobierno boliviano anunciaba que la planta tendría una producción de 756,000 toneladas anuales de urea. Sin embargo, el presidente de YPFB, Armin Dorgathem, manifiesta que el funcionamiento de la planta ha sido intermitente, con paradas programadas entre noviembre de 2019 y agosto de 2021. Para julio del presente año se espera una nueva pausa con el fin de realizar trabajos de mantenimiento.
Para la presidenta de Capefo, “es poco probable que ese país pueda atender las necesidades del mercado peruano”.
“Según parece el gobierno está haciendo negociaciones, pero al final no creo que puedan abastecer a los productores nacionales, pues somos un país que consume un 95 % de fertilizantes sintéticos y Bolivia tiene que abastecerse a sí misma y a sus principales mercados de exportación como Brasil, Argentina, Paraguay y Chile. En el caso de Venezuela estamos ante un país que recién está reanudando su producción luego que su planta estuviera cerrada por cuatro años”, dice.
Podría sobrevenir desabastecimiento alimentario
Agrega que Capefo ha enviado una carta al actual ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Prof. Óscar Zea, para coordinar cómo los gremios puedan conseguir el apoyo necesario y encontrar una solución a la crisis. Según la líder gremial, el Perú puede experimentar desabastecimiento alimentario en los próximos meses si no se toman medidas rápidamente.
“La única opción que veo para no caer en el hambre es usar fertilizantes orgánicos, diría que actualmente no hay otra solución. Sin embargo, esto seguramente significa reducir los rendimientos”, asevera.
Futuro con paliativos
Por su parte, el Ing. Agr. Sady García Bendezú, profesor principal de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), considera que la propuesta del gobierno de importar 25,000 toneladas mensuales de Bolivia (unas 300,000 toneladas anuales) equivale a la quinta parte del consumo nacional. Y en el caso de Venezuela, con 700 toneladas mensuales (8,400 toneladas anuales) significa el 5 % del consumo anual. El académico considera que ambos casos son paliativos que no satisfacen la demanda nacional.
Producción de Bulo Bulo no alcanza
“Desde que comenzó a funcionar el complejo petroquímico de Bulo Bulo en Cochabamba, satisface las necesidades de Bolivia, pero queda muy poco para exportar al Perú, si nos vendieran 25,000 toneladas mensuales se quedarían sin fertilizantes”, dice el Ing. García.
Agrega que en la última década países como Rusia, Ucrania, China, Estados Unidos y Canadá, han sido nuestros principales proveedores de fertilizantes. Según explica el Perú es un país casi 100 % importador debido a que, desde la década de los noventas con el incremento de los costos de energía, era más barato traer urea desde Venezuela o Rusia que fabricarla en el país.
“Aunque nosotros tenemos el gas de Camisea, que es una materia prima básica para elaborar fertilizantes, no nos hemos preocupado por producir este insumo debido a que hasta ahora no habíamos sufrido las consecuencias de la subida de precios; ahora todo ello nos está pasando factura”, manifiesta el Ing. García.
¡Busquen nuevos proveedores!
Según explica, lo que le queda al Perú, al menos en materia de fertilizantes sintéticos, es buscar nuevos proveedores en el corto plazo. Esa es la razón por la cual el gobierno ha pensado en Bolivia y Venezuela, sin embargo, el académico asegura que también se podría tocar las puertas de los países árabes, pues ellos pueden ser proveedores de fertilizantes, aunque aseguró que muy probablemente será a precios más altos.
“Pero, a corto y mediano plazo, lo que se tiene que hacer es retomar el proyecto de fabricar fertilizantes a nivel nacional mediante la inversión de asociaciones público privadas para asegurar al menos una fábrica de fertilizantes”.
Pensando en el guano de isla
El Ing. Agr. Sady García explica que el más conocido es el guano de la isla, un recurso valioso y emblemático del Perú. Según explica, en un evento organizado por la FAO, tenían la expectativa que para el presente año se pueda alcanzar una explotación y colocación de 100,000 toneladas de este recurso en el mercado peruano.
“Nuestro récord histórico son 20,000 toneladas y ahora se quiere quintuplicar esa cantidad. Con 100,000 toneladas de guano de isla alcanzaría para cubrir una superficie de 100,000 hectáreas, esa cantidad es más o menos el 3 % de la superficie cultivable del país”, sostiene.
El profesor García considera que el primer beneficiario del guano son los productores orgánicos. Actualmente el Perú tiene 285,000 hectáreas de producción orgánica certificada y somos el país de la región con más productores orgánicos, con 85,000 personas dedicadas a esa actividad.
“Los siguientes en ser beneficiados son los agricultores familiares, pero allí tenemos 2 millones de hectáreas de cultivo y con 100,000 toneladas de guano de isla solo se podría atender la vigésima parte, con lo cual solo podrá aliviar las necesidades de algunas regiones”, dice.
Guano de aves de corral
Sin embargo, en el Perú también existen los biofertilizantes, en ese caso las posibilidades de producción de nuestro país se calculan en 60,000 toneladas de estiércol de pollo, gallina o aves de corral en general.
“Este año el estiércol de gallina será un bien más cotizado que el fertilizante inorgánico. Creo que no se va a desperdiciar nada. Sin embargo, debo señalar que aun hace falta una buena cantidad de investigación, pues, aunque los abonos orgánicos son útiles todavía debemos estudiar su efectividad para saber cuánto pueden nutrir a las plantas y conocer su eficiencia”, dice.
La Sra. Rosa Urbina también cree que este año los biofertilizantes serán cruciales para enfrentar la crisis. Según comenta, Capefo está agremiando a muchos ingenieros agrónomos e ingenieros químicos con el fin de sumar fuerzas en la tarea de fortalecer los fertilizantes naturales y lograr la misma productividad de los sintéticos.
“La idea es que con estos científicos podamos llevar a los fertilizantes naturales o biofertilizantes al nivel de los sintéticos. Queremos enriquecer la materia orgánica con aminoácidos y algas marinas importadas del Brasil para darle una mejor solución a los cultivos, sobre todo el arroz y el maíz producido en el Perú”, manifiesta.
La líder gremial concluye diciéndonos que países como Brasil, Chile o Colombia ya están dando charlas a sus agricultores acerca del uso y la importancia de los biofertilizantes. Lo cual es algo que Capefo quiere replicar en el Perú.
“Deseamos dar charlas sobre cómo y en qué momento se deben fertilizar, así como qué métodos usar. Así mismo, se debe realizar análisis de suelo para saber lo que le hace falta, ya sea potasio o nitrógeno”, asevera.
Con stock del año pasado
El Sr. Walter Serás Pacheco, presidente de Comité de Capsicum de la Asociación de Exportadores del Perú (ADEX), comenta que actualmente su sector viene trabajando con parte del stock de fertilizantes que quedó del año pasado. Según el ejecutivo estamos atravesando una crisis muy aguda y que la falta de fertilizantes reducirá entre 35 a 40 % la producción de la agricultura.
La mejor urea venía de Rusia
Agrega que los agroexportadores están organizándose de manera independiente para salir a hacer compras conjuntas al mercado internacional, con el fin de conseguir proveedores y poder negociar en mejores condiciones.
“Actualmente estamos investigando el mercado de China y Marruecos, aunque corremos el riesgo de no encontrar un producto de tan alta calidad como el fertilizante ruso. El insumo con el que veníamos trabajando proveniente de Rusia cuenta con los valores nutricionales adecuados, son mucho mejores. En cambio, los fertilizantes chinos vienen faltos de algunos nutrientes, de manera que éste será un año de muchos riesgos”, dice.
El ejecutivo también se mostró escéptico en cuanto a los biofertilizantes, aunque reconoció que sí son una alternativa. Según explica, es necesario ver si tienen buenos resultados en determinadas condiciones de clima a lo largo de las diferentes estaciones del año.
