Como parte de las estrategias orientadas a fortalecer la agricultura familiar, el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) instaló una parcela demostrativa para el cultivo de papa en beneficio de los productores agrarios de la comunidad campesina Santa Cruz de Ranra, en la provincia de Chupaca, región Junín.
A través de esta parcela demostrativa, el INIA desarrollará trabajos de investigación destinados a incrementar la producción de semillas de papa prebásica y básica de las variedades Yungay y Única, con altos estándares de calidad genética. Estas acciones permitirán a los productores de la zona mejorar el rendimiento productivo de sus hectáreas y contar con cultivos competitivos para los mercados.
Para ello, el INIA, mediante la Estación Experimental Agraria Santa Ana, realizará la transferencia de tecnologías orientadas a la elaboración de abono orgánico sólido y líquido, el control de plagas en el cultivo, la generación de semillas libres de plagas, la aplicación de buenas prácticas agrarias, así como técnicas adecuadas de siembra, cosecha y poscosecha, entre otros aspectos de relevancia para el manejo del cultivo.
Gracias a la producción de estas semillas de alta calidad, los productores beneficiarios podrán incrementar sus niveles de cosecha en más de 40 % en comparación con otras semillas comerciales, disponer de cultivos con mayor tolerancia a las principales plagas, conservar la fertilidad del suelo y obtener tubérculos con alta competitividad para diversos mercados y procesos industriales.
Las variedades de papa Yungay y Única, generadas por el INIA a través de programas de mejoramiento genético, destacan por su capacidad para incrementar la productividad por hectárea, su tolerancia a las principales plagas, la reducción en el uso de agroquímicos, la conservación de la fertilidad del suelo y su elevado contenido de proteínas, vitaminas y antioxidantes.

El Perú se posiciona como uno de los principales productores de papa a nivel mundial. En el país se cultivan más de 3000 variedades, generando miles de empleos y consolidándose como un pilar fundamental de la seguridad alimentaria y de la economía andina. Las papas peruanas son valoradas por su alto valor nutritivo, diversidad de colores y texturas, así como por su amplia aptitud para la elaboración de productos derivados.
Según reportes del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la producción de papa en el Perú alcanzó las 248 395 toneladas en el 2025, lo que representa un incremento de 14 % en comparación con el 2024, impulsado por condiciones climáticas favorables. Destaca la productividad registrada en las regiones de Arequipa (391.0 %), La Libertad (57.2 %), Ica (46.7 %) y Junín (6.4 %).
