La palometa, uno de los peces habituales en la alimentación de las familias amazónicas, podría convertirse en una nueva alternativa para la acuicultura regional. Científicos del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) lograron producir 186 alevinos de esta especie en condiciones controladas. Este resultado abre nuevas posibilidades para su crianza en piscigranjas y busca contribuir a reducir la presión pesquera sobre las poblaciones naturales.
Entre 2024 y 2026, los investigadores del IIAP Ucayali obtuvieron 443 larvas de palometa (Mylossoma albiscopum). De ellas, 220 alcanzaron la etapa de poslarvas y 186 llegaron a convertirse en alevinos. Este resultado representa un avance respecto a 2022, cuando todavía no se había conseguido reproducir la especie en cautiverio. Para superar esta dificultad, los especialistas evaluaron el uso de inductores hormonales y las condiciones necesarias para favorecer su reproducción durante diciembre y enero.
La crianza de esta especie presenta dificultades, sobre todo durante sus primeras etapas de desarrollo. A diferencia del paco y la gamitana, sus larvas miden apenas tres milímetros y necesitan alimentarse con organismos vivos durante aproximadamente 21 días. Además, los embriones son muy sensibles a la calidad del agua, un factor que limita su supervivencia.

Los ensayos también muestran resultados favorables en el desarrollo de los peces. De las 77 palometas obtenidas en 2025, un total de 64 ya presenta signos de maduración sexual. Por otro lado, las pruebas de crianza en jaulas flotantes y sistemas de recirculación de agua demostraron que los ejemplares se adaptan a estos ambientes, aceptan alimento balanceado y no registraron mortalidad durante los ensayos reportados.
Estos avances cobran especial importancia porque, según el IIAP, la palometa se encuentra en situación de sobreexplotación pesquera en Ucayali. Por ello, conseguir su reproducción y crianza a mayor escala permitiría incrementar su disponibilidad sin depender exclusivamente de la pesca en los ríos.
Actualmente, los investigadores evalúan la calidad del agua, los requerimientos nutricionales y las condiciones de cultivo para desarrollar una tecnología que facilite la producción de alevinos. La meta es que las familias rurales puedan criar esta especie tanto para su alimentación como para generar ingresos mediante su comercialización.
