Hoy (15 de noviembre), se celebra el Día Nacional de la Vicuña (Vicugna vicugna), con la finalidad de reconocer su importancia por ser una especie representativa y emblemática del Perú que se encuentra simbolizada en el Escudo Nacional. Además, constituye una alternativa socioeconómica para el poblador altoandino, porque la fibra de este camélido está considerada entre las más finas del mundo.
La fecha se instauró a través de la Resolución Ministerial N° 0458-2017-Minagri, cada 15 de noviembre de cada año como Día Nacional de la Vicuña. Asimismo, la norma destaca que la vicuña tiene una importancia estratégica por ser el Perú el primer productor mundial de fibra de este camélido.
Las vicuñas son los camélidos sudamericanos más pequeños en relación a la alpaca, la llama y el guanaco, dado que tienen una altura de 1.80 metros, una longitud de 80 centímetros y pesan entre 40 y 50 kilos.
Su color característico es beige o marrón claro rojizo (de ahí proviene el nombre vicuña) con el lomo blanco en la zona central y las patas, con variaciones que dependen de las zonas geográficas donde habitan. Otros individuos tienen un mechón pectoral largo de color blanco.
Este camélido sudamericano tiene las patas largas y delgadas, terminadas en almohadillas, aptas para caminar sobre varios tipos de superficie, incluso pedregosa. Esta especie vive en el altiplano, a más de 3,200 m s.n.m., con clima frío y seco. Como los otros camélidos es herbívoro y se alimenta de las plantas que crecen en la puna.
Las regiones donde habita la vicuña son Áncash, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Ica, Junín, La Libertad, Lima, Moquegua, Pasco, Puno y Tacna.
Una de las fibras más finas del mundo
La fibra de vicuña está considerada entre las más finas del mundo y mide 15 micrones de diámetro. El pelaje de este camélido es denso, formado por fibras delgadas que crecen muy juntas, con el objetivo de proteger al animal tanto del frío como de la lluvia y el viento.
Chaccu de vicuñas
Desde del año 1994 se realizan actividades oficiales de captura y esquila (“Chaccu” en quechua, que es una práctica ancestral) en comunidades autorizadas para ello, bajo supervisión y control del Estado.
Una vicuña se esquila cada dos años y por cada esquila puede producir, en promedio, alrededor de 200 gramos de fibra. Se estima una vida productiva de 12 años para una vicuña, lo que significa 6 esquilas.
La comercialización de la fibra se efectúa por cuenta propia de las comunidades y algunas de ellas la realizan en forma individual y otras veces en forma asociada, que es la modalidad que se viene promoviendo a fin de generar un mayor poder de negociación y por tanto lograr mejores precios en el mercado textil.
Amenazas
Las amenazas que se ciernen sobre la vicuña son la caza furtiva; la pérdida de su hábitat por el cambio de uso del suelo y la competencia con animales domésticos; enfermedades procedentes del ganado doméstico en parte de su territorio; y los efectos del cambio climático como las sequías y escasez de fuentes de agua.
Por esos motivos, el Decreto Supremo N° 004-2014-Minagri declaró a la vicuña como especie amenazada, por lo que su caza, captura, tenencia, transporte o comercialización de individuos y su fibra sin acreditación de su origen legal es un delito. En ese sentido, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) instó a la ciudadanía a denunciar la ocurrencia de estas situaciones que ponen en peligro la supervivencia de las vicuñas.
