Por: Ing. Manuel Chávez Vásquez (Cajamarca)
En la apacible y fértil provincia de San Marcos, ubicada en la región Cajamarca, rodeado de árboles y con el eco del viento y el susurro del río Lucmilla como compañía, encontramos a don Gregorio Chávez Silva.
Este amable hombre, conocido cariñosamente como “Goyo” entre sus amigos, es un agricultor como muchos otros en la región. Cultiva cereales y leguminosas tanto para el consumo de su familia como para vender en el mercado local.

Sin embargo, lo que distingue a don Gregorio de otros agricultores es su oficio adicional como artesano carpintero. Especializado en la fabricación de manceras, que son piezas corvas y traseras del arado, herramientas esenciales que conectan la tierra con el trabajador del campo. Estas herramientas son impulsadas por la fuerza de los bueyes para arar la tierra y producir los alimentos que sustentan a la comunidad.
Don Gregorio nos cuenta que la demanda de manceras en la zona ha disminuido notablemente por dos razones principales: primero, debido a que muchas personas han dejado de dedicarse a la agricultura; y segundo, por el uso creciente de maquinaria agrícola en lugar de métodos tradicionales.
Para elaborar las manceras, don Gregorio utiliza principalmente maderas locales como el eucalipto y el capulí, entre otras. A pesar de los desafíos, sigue comprometido con su oficio y con la preservación de las tradiciones agrícolas de la región.
