Incipio
agrobiodiversidad Perú

Experto propone ampliar la investigación técnica y científica hacia la agrobiodiversidad

Por:  Rodolfo Ardiles Villamonte

 Lo primero que debe reconocerse a la agricultura andina es que está libre de contaminantes químicos y la calidad de sus productos ha sido experimentada a través de milenios.  Además, es resistente a los climas extremos y se está adaptando a los cambios derivados del calentamiento global. Sin embargo, es el área donde se requiere el apoyo de la investigación científica y se impone un necesario aprendizaje de sus usos, costumbres y tradiciones para aprovecharlas mejor. Sobre el tema dialogamos con el Ing. Agr. Roberto Ugás Carro, representante de la Alianza Global para el Futuro de la Alimentación y profesor principal de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM).

Ing. Agr. Roberto Ugás Carro
Ing. Agr. Roberto Ugás Carro, representante de la Alianza Global para el Futuro de la Alimentación y profesor principal de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM)

–  Ing. Roberto Ugás ¿Cómo equilibrar un sistema alimentario sostenible con las necesidades de las grandes ciudades sin recurrir a la producción industrial?

La influencia de la agricultura industrial y la simplificación de nuestras dietas han dejado de lado las formas tradicionales de comer para adoptar modelos basados en alimentos ultraprocesados, cargados en carbohidratos o en grasas importadas. Frente a ello, el movimiento gastronómico nacional de la última década ha contribuido a revalorar nuestra vasta agrobiodiversidad y la agricultura familiar, así como reconocer el papel que cumplen los guardianes de la biodiversidad, los mismos que utilizan la materia prima para mejorarla genéticamente. Sin embargo, los problemas de la pequeña agricultura vinculados a los deficientes servicios públicos, la escasez de infraestructura y agregamos el desconocimiento que tiene la autoridad acerca de los procesos, detienen o postergan la rentabilidad de este modelo. Un primer mensaje:   es fundamental que las entidades públicas apoyen estos procesos con servicios eficientes y oportunos; y, se incentiven a las nuevas generaciones con políticas que apoyen y conserven los sistemas alimentarios sostenibles que garantizan una alimentación de calidad.

Los aportes de la cultura andina

– ¿Cuáles son los aportes de las costumbres alimentarias tradicionales indígenas, y por qué éstos están transformando los sistemas alimentarios de América Latina y el mundo?

Los aportes de las costumbres alimentarias tradicionales son enormes en el Perú, en los países andinos y en América Latina. Creo que cada vez que un agroindustrial muestra los éxitos de sus emprendimientos económicos, como la producción de quinua de colores, ajíes o papas nativas, expone a los consumidores urbanos, mediante estos productos, parte de las costumbres tradicionales y conocimientos ancestrales de alimentación. Existen costumbres relacionadas con la alimentación que han sido declaradas Patrimonio Nacional o Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Ejemplo, el cebiche, está postulado para ser incluido en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la humanidad de la Unesco. Ese orgullo alimentario debe ir de la mano con las relaciones culturales, sociales y económicas a lo largo de las cadenas de valor del producto. Este aspecto está funcionando en muchos casos para animar a más gente a consumir alimentos naturales y nativos, entender que cada vez que tomamos la decisión de comprar un producto de origen, adquirimos un producto natural, saludable, alto en nutrientes y libre de químicos. Esto convierte a los pobladores urbanos en agentes importantes de cambio y la conservación de la agrobiodiversidad, esta relación entre la ciudad y el campo debe ser potenciada. Los jóvenes, al decidir comprar estos productos nativos, deben saber con satisfacción que están apoyando al campesino. Cada vez que recordamos una fiesta tradicional o una costumbre típica, se valora el trabajo del productor y la diversidad de plantas, animales, paisajes, pero principalmente la cultura, resultado de la interacción estrecha entre las poblaciones andinas, la geografía y el clima en los que nos ha tocado vivir.

Se prioriza la alta rentabilidad

– Y en términos de productividad por hectárea, ¿qué capacidades pueden lograrse con las costumbres tradicionales indígenas?

Es una preocupación, sin duda, muy importante y sabemos que en muchos casos si uno compara, por ejemplo, la producción de papa nativa en las alturas de Cusco, donde se producen de 8 a 10 toneladas por hectárea utilizando sistemas tradicionales; en tanto   las papas blancas mejoradas genéticamente, que se cultivan en forma tecnificada o semitecnificada en la costa, que utilizan insumos agroquímicos, fertilizantes, insecticidas y herbicidas, producen de 30 a 40 t/ha. Si nos atenemos a esas cifras se podría decir “no vale la pena producir papas nativas a 3,500 metros de altitud en el Cusco, cuando en la costa se puede producir tres o cuatro veces más”. En casi todos los países, la agricultura está hecha para ser lo más rentable posible; y para ello se aplican sistemas de producción que van de la mano con la posibilidad de que aparezcan brotes de enfermedades que afectan la salud humana. La necesidad de los grandes mercados de abastecerse con productos homogéneos, tiene relación con la calidad de los alimentos y, por ende, se derivan las enfermedades. Muy distinto es el agro que produce en forma natural, con gran respeto de la naturaleza, la flora y la fauna, utilizando insumos experimentados durante milenios, y promoviendo la agricultura sostenible.

Eficiencia en el uso del agua

– ¿Cuál es su comparación entre el riego tradicional en términos de eficiencia con los sistemas de riego tecnificado de la agricultura moderna?

Hoy en día el agua es un recurso escaso y es una obligación de todos los sistemas productivos no solamente agrícolas, ahorrarla y utilizarla de la manera más eficiente posible. Cosechar agua a través de sistemas milenarios, con reservorios, por ejemplo, solo tiene sentido si se combinan con riego presurizado, que consiste en liberar agua para las plantas de manera equitativa, lo que mejora el crecimiento de los cultivos y facilita la producción durante todo el año. El riego por aspersión, sistema mediante el cual el agua llega a las plantas en forma de lluvia localizada, está transformando los paisajes montañosos en muchas zonas de América Latina, y no está lejos de ser obligatorio en cualquier intento de hacer más sostenibles los sistemas alimentarios. En resumen, no pretendemos regresar al pasado y trabajar como se hacía varios siglos antes porque eso es imposible, pero si algo caracteriza a la pequeña agricultura es que ésta es flexible, se adapta rápidamente a las nuevas tecnologías para utilizar con eficiencia el agua.

Las costumbres alimentarias

– ¿Cuál es el impacto sobre la biodiversidad y el medio ambiente, de las costumbres alimentarias indígenas?

A ver. 1) Sus prácticas agrícolas son resilientes al cambio climático, porque a lo largo de los siglos los pueblos indígenas han desarrollado técnicas agrícolas que se adaptan a entornos extremos de clima. Así, por ejemplo, con la pandemia, los cultivos agrícolas sobrevivieron y se potencializaron para abastecer los alimentos que necesita el ser humano. Lo que significa que las tradiciones milenarias construyen sistemas que son apropiados para afrontar no sólo situación de plagas, epidemias y enfermedades diversas, sino   intensos fenómenos meteorológicos que son parte del cambio climático. 2) Conservan los recursos naturales, porque las poblaciones andinas se sienten conectadas con la naturaleza y parte del sistema en el que viven. Los recursos naturales son considerados como una propiedad compartida y son respetados; la protección de la vegetación, por ejemplo, ayuda a mitigar los efectos del cambio climático.

3) Los alimentos nativos amplían y diversifican las dietas. Actualmente, el mundo depende en gran medida de un pequeño conjunto de cultivos básicos. Trigo, arroz, papas, maíz, los mismos que representan el 50 por ciento de las calorías que consumimos diariamente. Con los cultivos nativos de alto contenido de nutrientes, como quinua, oca, maca, kiwicha, cañihua, maíz gigante, papas nativas; frutas como aguaymanto, camu camu, chirimoya, lúcuma, castaña, los sistemas alimentarios de los pueblos indígenas pueden ayudar al resto de la humanidad a ampliar su limitada base alimentaria.

– ¿Cuáles son los sistemas de investigación que ustedes proponen para lograr la transformación alimentaria?

Instituciones como el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec), revelan que en la última década los sistemas de investigación en cuanto a alimentación y agricultura, han tenido un crecimiento importante. Asimismo, han proporcionado recursos para los pequeños agricultores, teniendo en cuenta que éstos necesitan de mayor acompañamiento y la presencia de investigadores de distintas disciplinas, capacitados para dialogar y entender cómo afecta la naturaleza, el calentamiento global y la falta de fertilizantes a la pequeña agricultura. Actualmente, la mayoría de los centros de investigación están más enfocados en la mejoría genética o el manejo integrado de plagas. Las investigaciones deben enfocarse en estudiar la agricultura de pequeña escala, que es más compleja, y que los especialistas como el edafólogo, entomólogo y genetista puedan entender las complejidades de la pequeña agricultura, donde la escasez de recursos es predominante.

Ampliar oportunidades

– ¿Qué entidad es la llamada a realizar esa tarea de unificar criterios y conocimientos?

– No es unificar conocimientos sino ampliar oportunidades, no se necesita una entidad o una institución para coordinar estas acciones sino más bien una comprensión. Estos conocimientos no se enseñan en un aula universitaria, se deben vivir en el terreno y desde la educación temprana, cuando se deja atrás esa tendencia a la educación memorística y se promueve una educación más observadora, más crítica, más comprensiva de las realidades de las personas. Los nuevos sistemas alimentarios se basan en un conjunto de políticas a nivel nacional, regional y provincial que acerquen a las instituciones y a los encargados a realizar investigación, promoción y transferencia de tecnologías, especialmente orientadas a resolver las necesidades de la pequeña agricultura.

 

 

Sobre Agro Perú

AGROPERÚ INFORMA, abre un nuevo surco de esperanza para lograr la reivindicación del campesino y promover el desarrollo a partir del agro, con base en principios e ideales con los que ha sido forjado este equipo humano que la lidera y que tiene en sus manos la responsabilidad de trabajar creativamente para revertir la actual situación en la que se encuentra el sector prioritario de la economía nacional, a través de propuestas basadas en nuestra realidad nacional, con el compromiso de mantener la independencia, pluralidad de opiniones, los niveles de calidad y objetividad en el tratamiento de las información.

Compruebe también

Procompite impulsa la producción de carne de pollo en Chen Chen Moquegua Perú

Moquegua: Procompite impulsa la producción de carne de pollo en Chen Chen

Plan de negocio permitirá incrementar la producción anual de 4670.40 kg a 5838 kg y reducir la mortalidad de las aves del 5 % al 3 %

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *