Don Elías Gallardo Rivas y su esposa Ana Mahuanca Pichuca son un ejemplo de esfuerzo y dedicación en el distrito de Pangoa, región Junín. Juntos han transformado sus dos hectáreas de cacao en la finca San Alberto, gracias a su arduo trabajo y al apoyo brindado por la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida).
Con la instalación de un sistema de riego, esperan incrementar su producción y mejorar sus ingresos, lo que fortalecerá su economía familiar.

El compromiso de esta pareja con el trabajo agrícola ha sido clave en el éxito de su chacra. A través de la asistencia técnica de Devida, han optimizado el cultivo de cacao, lo que ha resultado en un mayor rendimiento y frutos de calidad. Además, el riego ha sido fundamental para garantizar una producción constante y sostenible.
Hoy, los frutos de su esfuerzo no solo benefician a Don Elías y Ana, sino también a sus nietos, quienes ahora tienen la oportunidad de culminar sus estudios universitarios gracias al impulso económico generado por su finca. La dedicación de esta pareja demuestra cómo el trabajo duro, la unidad y el apoyo adecuado pueden transformar vidas y generar un futuro de oportunidades.

Devida, a través de su actividad de asistencia al cultivo de cacao, sigue apoyando a familias cacaoteras del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem). En este contexto, se está culminando la instalación de 10 sistemas de riego en el valle, lo que beneficiará a muchas más familias como la de Don Elías, ayudándolas a alcanzar sus sueños de progreso y bienestar.
