Desde hace tres años, la visionaria y joven ingeniera agrónoma Mercedes Marita Abendaño Rodríguez está escribiendo una historia de éxito en la agricultura orgánica en el distrito vertientino de Pariacoto, Huarás, región Áncash.
Cuando aún era estudiante de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo, se propuso hacer realidad un sueño que tenía desde adolescente: implementar un huerto agroecológico para producir hortalizas, hierbas aromáticas y flores.

Aun sin culminar sus estudios, Mercedes se puso a trabajar en darle forma a su proyecto en 150 metros cuadrados de terreno al que bautizó como “Tierra Amada”, aplicando todo lo aprendido en su alma máter, con el asesoramiento técnico de la experimentada Ing. Agr. Estrella Huerta Guimaray, quien compartía su pasión por la producción orgánica, y el apoyo de la parroquia “Señor de Mayo” de Pariacoto. Sin embargo, la visión de Mercedes era más grande que eso, y en poco tiempo, amplió su huerto hasta alcanzar una extensión que pasa los 1.000 metros cuadrados, 800 de ellos protegido por mallas antiáfidas que garantizan una producción sana y de alta calidad.
Tomates con más de 800 gramos
Para esta etapa de crecimiento, Mercedes repotenció su equipo incorporando a su hermano, Antonio, y al Sr. Rafael Dryjanski, incluso para diversificar sus cultivos. Actualmente produce tomates, desde los diminutos Cherry “Pokusa”, “Black Cherry” y “Yellow Pearshaped” hasta los impresionantes tomates grandes como “Red Pear”, “Noire de Crimee”, “Hardy”, “Raff” y “Gourmandia”.

Pero el logro más reciente e importante de Mercedes es la cosecha de un tomate gigante que pesa nada menos que 840 gramos, gracias a la variedad “Gourmandia”, cuyo fruto tiene la particularidad de tener forma de corazón.
Diversificación y rotación de cultivos
El huerto de Mercedes no se limita a los tomates. Ella practica una rotación de cultivos con frijol canario, panamito, frijol negro, pallares y vainitas, lo que le está dando excelentes resultados. Además, cultiva una amplia variedad de hortalizas, desde lechugas y rabanitos hasta albahaca, espinaca, arúgula o rúcula, achicoria y perejil.
Además, la joven ingeniera agrónoma ha incorporado a su producción el cultivo de flores y ha reservado un espacio especial de 150 metros cuadrados para el cultivo de orquídeas, con más de 100 plantas de 50 especies diferentes.
Abonos naturales
El huerto de Mercedes no solo proporciona alimentos frescos y saludables, sino que también es una fuente de materia prima para la preparación de su propio abono orgánico. Pues como complemento al cultivo de hortalizas, ella está incursionando en la crianza de gallinas, conejos y cuyes, cuyas excretas las destina a la elaboración de abono orgánico y humus de lombriz, para fertilizar sus cultivos y retener la humedad en el suelo.
Aplica control biológico
Para mantener un equilibrio natural y saludable en su huerto, la joven emprendedora emplea métodos de control biológico. Utiliza un biocida elaborado a partir de fermentado de ortiga y cola de caballo, así como caldos de ceniza y sulfocálcico. Además, implementa estrategias como trampas cromáticas y uso de hormonas cuando es necesario.
Comprometida con la calidad y sostenibilidad
Mercedes, quien proviene de una familia campesina, se enorgullece de producir cultivos orgánicos en su tierra natal. Su compromiso con la calidad y la sostenibilidad la ha convertido en un referente en la agroecología en la región Ancash. La demanda por sus productos ha crecido de manera significativa, y ahora sus clientes esperan ansiosos su presencia en la Ecoferia de Huarás. Además, abastece a Perú Tambo y Nova Plaza en Huarás, así como a Biotiendas en Trujillo.
“Producir alimentos sanos, en armonía con el medio ambiente no solo es sostenible, sino también puede ser un negocio rentable, dado a la tendencia de consumo, que se inclina por productos más sanos, especialmente después de la pandemia de la covid-19”, concluye.
