Tal como hasta ahora van las cosas en el sector agrario, tendremos otros cinco años perdidos, como consecuencia de una irregular gestión del gobierno de Pedro Castillo Terrones. (Igual ocurrió con los gobiernos de Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Kuczynski, Martín Vizcarra, Francisco Sagasti, quienes teniendo dinero y apoyo democrático, hundieron al agro familiar en el patio trasero de la historia).
Hasta hoy este gobierno carece de seriedad, credibilidad y predictibilidad. Anuncia una decisión y mañana la cambia. Pretende hacer funcionar al país mediante amenazas. Algunos ministros lucen como medallas sus servicios prestados al violentismo; y otros viven orgullosos de sus vínculos con la banda criminal “Los Dinámicos del Centro”. Pero todos ellos son incapaces de redactar un plan reactivador de la economía agraria.
Al final del túnel, el año 2026, los pobres del campo seguirán siendo más pobres; la agricultura familiar no competirá por sus bajos niveles de producción y productividad; el anhelo de los pequeños agricultores de exportar, seguirá siendo un sueño; las tierras agrícolas de sierra y selva, carecerán de títulos de propiedad; la falta de crédito será mucho más angustiante; los mercados mayoristas y minoristas se habrán desbordado hacia las calles de los distritos populosos; delincuentes peruanos y venezolanos seguirán cobrando a los ambulantes cupos por instalarse en pistas y veredas; los ganaderos lecheros seguirán vendiendo el litro de leche, a precios ínfimos; la población infantil registrará elevados índices de anemia y desnutrición….Y, lo más doloroso, no existirá ninguna política para mitigar el impacto de los fenómenos climáticos y tectónicos. “El Niño” y “La Niña”, seguirán destruyendo la economía de los más pobres.
Con la segunda reforma agraria, Castillo nos ha tomado el pelo. Es una copia de las funciones que debería ejecutar y cumplir todo ministro de agricultura. Más que diagnósticos y promesas, el país quiere saber cuál es el listado de obras con las que se iniciará el cambio. Por ahora el ministro de Desarrollo Agrario y Riego, bachiller Maita, no acierta puntada alguna ni tiene plan para trabajar.
- ¿Precios de insumos? Carísimos.
- ¿Fertilizantes? Con precios hasta triplicados
- ¿Agroquímicos? ¡Al doble de su precio!
- ¿Diversificación productiva? ¡Cero!
- ¿Créditos de bajo costo? ¡Puro cuento!
- ¿Mejor gestión del agua? ¡Manan!
- ¿Conectividad? ¡Cero!
- ¿Mercados? Peor que antes.
- ¿Asociatividad? ¡Cero!
- ¿Semillas certificadas? Peor que ayer
- ¿Animales mejorados? ¡Cero!
- ¿Promoción de nuevos mercados? ¡Cero!
- ¿Apoyo a comunidades nativas y campesinas? ¡Cero!
- ¿Circuitos de la chacra a la olla? ¡Cero!
- ¿El Estado compra al agro familiar? Igual que ayer.
- ¿El Estado brinda asistencia técnica? ¡Manan!
- ¿Padrón de Agricultores Familiares? No existe.
- ¿Registro de regantes? Por actualizar.
- ¿Protección de cuencas hidrográficas? ¡Están llenas de piedras!
- ¿Extensión agraria? Nadie mueve un dedo
(Julián Cortez Sánchez)
