El Día Mundial de la Alimentación nos invita a reflexionar y crear conciencia sobre los desafíos sin precedentes que enfrentan los sistemas agroalimentarios. Los conflictos, los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, las crisis económicas y la creciente desigualdad ejercen una presión cada vez mayor sobre la tierra cultivable, el agua y la biodiversidad que sustentan la vida.
Las cadenas de suministro continúan siendo frágiles, y los efectos de las disrupciones ya se hacen sentir en los hogares, mercados y campos de todo el mundo.
Este año, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) bajo el lema “Mano de la mano por unos alimentos y un futuro mejores”, se hace un llamamiento a la colaboración internacional para construir un futuro pacífico, sostenible, próspero y dotado de seguridad alimentaria. Trabajando en equipo, entre gobiernos, organizaciones, sectores y comunidades, podemos transformar los sistemas agroalimentarios para garantizar que todas las personas tengan acceso a una dieta saludable, viviendo en armonía con el planeta.
En algunos lugares, la gravedad de la inseguridad alimentaria es abrumadora. Se estima que 673 millones de personas viven con hambre. En otros lugares, el aumento de los niveles de obesidad y el desperdicio generalizado de alimentos señalan un sistema desequilibrado, donde la abundancia y la escasez coexisten, a menudo una junto a la otra.
Los sistemas agroalimentarios también son una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, ofrecen un potencial efectivo para reducir dichas emisiones mediante la forma en la que se cultivan, cosechan y comparten los alimentos.
Satisfacer las necesidades de una población mundial en crecimiento exige trabajo en equipo: transfronterizo, intersectorial e intergeneracional.
“Las medidas que tomamos hoy repercutirán directamente en el futuro. Debemos producir más con menos. Trabajemos por un futuro más inclusivo y equitativo”.
¡Datos qué debes saber!
A nivel mundial, casi un tercio de los alimentos se pierde o desperdicia. El 13 % se pierde durante la cosecha y el transporte, y el 19 % se desperdicia en las etapas de venta y consumo.
Mientras que 673 millones de personas padecen de hambre, unos 900 millones de adultos tienen obesidad y 35,5 millones de niños menores de cinco años tienen sobrepeso.
En 2024, los conflictos fueron la principal causa de crisis alimentaria en 20 países y territorios, donde casi 140 millones de personas enfrentaron altos niveles de inseguridad alimentaria aguda.
El cambio climático provoca variaciones en los rendimientos de los cultivos, afecta la distribución de las poblaciones de peces, altera la composición de nutrientes y aumenta la propagación de plagas y enfermedades.
Los alimentos contaminados causan unas 420 000 muertes al año y enferman a unos 600 millones de personas.
Las mujeres ganan centavos por cada dólar que ganan los hombres en la agricultura, y un 15.8 % menos en trabajos fuera del campo.
En 2024, la FAO brindó apoyo agrícola urgente a 43 millones de personas en 75 países, trabajando con más de 400 socios nacionales y locales y 25 socios internacionales.
Las plantas representan el 80 % de nuestras calorías y son responsables del 98 % del oxígeno que respiramos. Sin embargo, solo 9 especies vegetales representan el 66 % de la producción total de cultivos.
Los sistemas de producción ganadera proporcionan el 15 % de nuestras calorías. Sistemas ganaderos más sostenibles podrían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente metano, en un 30 %.
A pesar del auge de la agricultura industrial, los pequeños agricultores aún producen alrededor de un tercio de los alimentos del mundo, mientras que los pescadores artesanales aportan el 40 % de la captura mundial.
Más del 10 % de las tierras están degradas debido a la actividad humana, y el 60 % de ellas son tierras agrícolas.
¡Todos tenemos un rol que asumir!
Se necesitan inversiones mayores y más específicas, ideas nuevas y una cooperación más estrecha. Desde los gobiernos y las organizaciones internacionales hasta los agricultores, investigadores, empresas y consumidores, incluidos los jóvenes, todos tienen un papel que desempeñar en la transformación de los sistemas agroalimentarios.
