El primer Día Internacional de las Mujeres Rurales se conmemoró el 15 de octubre de 2008, en reconocimiento a la función y contribución decisivas de las mujeres rurales, incluidas las indígenas, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural.
Conseguir la igualdad de género y empoderar a las mujeres rurales—una cuarta parte de la población mundial—no solo es lo correcto, sino que es un ingrediente fundamental en la lucha contra la pobreza extrema, el hambre y la acción climática. Son ellas las que aseguran la mitad del sustento alimenticio planetario y las que custodian el medio ambiente y la biodiversidad.
Sin embargo, las campesinas sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza y pese a ser tan productivas y buenas gestoras como sus homólogos masculinos, no disponen del mismo acceso a la tierra, créditos, materiales agrícolas, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor. Tampoco disfrutan de un acceso equitativo a servicios públicos, como la educación y la asistencia sanitaria, ni a infraestructuras, como el agua y saneamiento.
Las barreras estructurales y las normas sociales discriminatorias continúan limitando el poder de las mujeres rurales en la participación política dentro de sus comunidades y hogares. Mundialmente, con pocas excepciones, todos los indicadores de género y desarrollo muestran que las campesinas se encuentran en peores condiciones que los hombres del campo y que las mujeres urbanas.
2026
Este año se conmemora bajo el lema “Mujeres rurales en ascenso: construir futuros resilientes con Beijing+30”, este Día Internacional promovido por ONU Mujeres busca visibilizar las desigualdades que aún sufren; reivindicar su participación en la toma de decisiones; exigir sistemas de mayor protección social; y reducir la brecha digital.
La conmemoración se alinea con el espíritu de Beijing+30, un plan mundial por la igualdad de género centrado en eliminar la pobreza, lograr justicia climática y garantizar la participación plena de todas las mujeres y niñas en el desarrollo sostenible. Vivan donde vivan.
Datos:
- En promedio, las mujeres representan alrededor del 40 % de la fuerza laboral agrícola, pudiendo llegar a más del 50 % en determinadas partes de África y Asia.
- Las mujeres rurales tienen menos acceso a una serie de recursos: desde derechos sobre la tierra y concesión de créditos hasta la educación y la tecnología. Por ejemplo, a pesar de que, a nivel mundial casi cuatro de cada diez personas que trabajan en la agricultura es mujer, ellas solo poseen en propiedad el 15 % de las tierras.
- Si las mujeres tuvieran el mismo acceso a los recursos productivos que los hombres, el rendimiento agrícola podría aumentar entre un 20 % y un 30 %, por lo que alimentarían a entre 100 y 150 millones de personas más.
