Recorrer las zonas rurales de pobreza y extrema pobreza en el Perú, especialmente en regiones como Áncash, Huancavelica y Ayacucho revela el impacto de las iniciativas del Centro de Estudios para el Desarrollo y la Participación – CEDEP. Desde su fundación en 1977, esta organización no gubernamental ha sido un actor clave en el impulso del desarrollo rural y agrícola, ejecutando obras de infraestructura de riego (canales y reservorios), infraestructura natural (recuperación de bofedales y pastizales, construcción de qochas, zanjas de infiltración, y reforestación con árboles nativos), instalación de invernaderos y huertos familiares, fomento de la agroecología y diversificación de cultivos, beneficiando a cientos de pequeños agricultores y campesinos en la mejora de sus condiciones de vida.
En sus 47 años de labor, CEDEP ha mantenido una presencia activa y comprometida en áreas rurales de la costa y la sierra, abordando de manera integral la producción agrícola y la seguridad alimentaria, la gestión del agua y el empoderamiento de la mujer rural.
Inicios
CEDEP fue fundado por un grupo de intelectuales comprometidos con la realidad social del país, en un contexto de profundas desigualdades. Desde sus primeros años, esta organización combinó la investigación académica con el trabajo de campo, desarrollando proyectos para mejorar la calidad de vida en las poblaciones rurales y fomentar un desarrollo agrícola sostenible. En paralelo, lanzó la revista Socialismo y Participación (SyP), la cual, a través de 109 ediciones, entre 1977 y 2009, reflexionó sobre desarrollo y participación social en el Perú, gracias a la colaboración destacada de Carlos Franco Cortez y Héctor Béjar Rivera.
Diversificación productiva y agroecología en la costa
Uno de los primeros proyectos de CEDEP en la costa fue el diagnóstico técnico-económico en 16 valles entre 1983 y 1985, contribuyendo a la elaboración de una Propuesta General de Política Agraria. Posteriormente, en Ica, CEDEP promovió el cambio de monocultivo de algodón a un sistema de producción diversificada, que incluyó cultivos transitorios, permanentes, mediante prácticas agroecológicas, así como la crianza de animales menores, fomentando así la diversificación productiva para generar ingresos sostenibles y reducir riesgos. Como parte de esta iniciativa, el “Boletín Agrario” difundió recomendaciones técnicas y prácticas para los agricultores, consolidando la presencia de CEDEP en el valle de Ica hasta el 2016.

Presencia en la sierra peruana
El trabajo de CEDEP en Ancash, se inició en la década de 1980 apoyando a organizaciones de productores, como la Federación Agraria Departamental de Áncash. A fines de 1986, estableció una presencia permanente en el Callejón de Huaylas, desarrollando proyectos en las microcuencas de las Cordilleras Blanca y Negra. A partir de 1990, CEDEP impulsó el “Proyecto de repoblamiento de alpacas”, que dotó a las comunidades campesinas de la región con módulos de reproductores y capacitaciones en artesanía textil con fibra de alpaca, generando fuentes adicionales de ingresos para las familias altoandinas.
CEDEP promovió un cambio en el modelo de producción en comunidades campesinas de Áncash, como en la microcuenca de Poyor en Carhuás. Mediante la construcción de sistemas de riego y programas de capacitación técnica, logró que pequeños productores cambien de un sistema de cultivos tradicionales a uno de producción intensiva, convirtiéndose, sin dejar de lado su seguridad alimentaria, en los principales productores de alfalfa del Callejón de Huaylas, mejorando así sus ingresos y condiciones de vida.
Manejo Integrado de Plagas
Entre las iniciativas innovadoras de CEDEP destaca su Programa de “Manejo Integrado de Plagas” en Ancash e Ica, que buscó reducir el uso de agroquímicos mediante técnicas de control biológico y etológico, protegiendo cultivos esenciales como el maíz y la papa. Este programa introdujo tecnologías como trampas de luz ultravioleta y laboratorios de insectos benéficos, una solución pionera que ha sido replicada por miles de productores en diversas zonas del país.
Gestión social del agua frente al cambio climático
Consciente de que el Perú es uno de los países más vulnerables al cambio climático, CEDEP desarrolla una estrategia de manejo hídrico en zonas afectadas por la escasez de agua, como Áncash, Huancavelica y Ayacucho. Sus proyectos de siembra y cosecha de agua incluyen la construcción de qochas, la protección de bofedales y la implementación de sistemas de riego tecnificado, esenciales para la conservación de ecosistemas y la sostenibilidad de la agricultura en cuencas y microcuencas afectadas por el cambio climático. Un factor clave es el fortalecimiento de liderazgos en las organizaciones de riego y comunales quienes inciden en los gobiernos nacional y subnacionales.
Empoderamiento de las mujeres rurales
El compromiso de CEDEP con la equidad de género se ha expresado a través de programas como Promujer, promoviendo la participación política de mujeres rurales e impulsando la cuota de género. Hoy, el enfoque de género sigue siendo central en su labor, con proyectos orientados a fortalecer el liderazgo de las mujeres y fomentar su autonomía económica mediante emprendimientos rurales, generando un cambio positivo en sus comunidades y sus familias.
Un compromiso hacia el futuro
Con 47 años de trayectoria, CEDEP sigue comprometido con el desarrollo rural del Perú, con ejes en la gestión estratégica del agua, la agricultura familiar, generación de ingresos y empoderamiento de las mujeres que son pilares fundamentales para lograr este objetivo. Sin embargo, ese compromiso no sería posible sin el apoyo de cooperantes como Misereor y Pan para el Mundo. Con un enfoque en la participación comunitaria y el fortalecimiento de organizaciones locales, CEDEP proyecta su visión hacia un Perú más justo, sostenible y equitativo en las zonas rurales del Perú.
