Cuando se piensa en tecnología para el campo, suelen aparecer herramientas como satélites, drones o collares GPS. Sin embargo, existe otra alternativa más sencilla y accesible: la cámara fotográfica. Una sola imagen tomada en el momento adecuado puede aportar información relevante sobre la condición física de un animal, si presenta cojera, si permanece en el bebedero o cómo se comporta con el grupo dentro de una finca.
El Grupo Operativo BIANEXIA busca aprovechar el potencial de las imágenes para realizar el seguimiento de animales en sistemas extensivos. La propuesta consiste en recopilar fotografías de las fincas, organizarlas por fecha y ubicación y utilizar inteligencia artificial para analizarlas y convertirlas en información útil para ganaderos, veterinarios y gestores.
En el campo, realizar un seguimiento constante resulta complejo. Los animales se desplazan por grandes superficies, no siempre pasan cerca de las personas, pueden ocultar síntomas durante días y algunos problemas aparecen de forma progresiva. Una red de cámaras no resuelve por sí sola todas estas dificultades, pero permite disponer de más puntos de observación. Cuando las imágenes son procesadas automáticamente, el sistema puede detectar situaciones que serían difíciles de identificar mediante una revisión manual.
¿Por qué son importantes las imágenes?
El GPS permite conocer dónde se encuentra un animal y los sensores de actividad indican si está pastando, descansando o rumiando. La imagen aporta un elemento adicional: su aspecto físico.
Esta información resulta relevante para el bienestar animal. Un ejemplar puede continuar desplazándose con el grupo y, al mismo tiempo, estar perdiendo peso o presentar una postura anómala en el bebedero. Una fotografía permite obtener una referencia visual que un mapa o un registro de actividad no pueden proporcionar por sí solos. El objetivo no es sustituir los collares o sensores, sino complementar la información que ofrecen.
Del campo a la pantalla: la importancia de organizar las fotografías
Para que la tecnología funcione correctamente, las imágenes deben estar organizadas por fincas, libres de archivos duplicados o borrosos y contar con la fecha y hora de captura correctas.
Si se mezclan fotografías de diferentes zonas, las fechas están configuradas de manera incorrecta o los archivos se pierden durante el proceso, el sistema puede generar alertas equivocadas. Por ello, esta etapa de organización resulta fundamental para que el panel de control y las alertas sean fiables y útiles.
¿Qué hace realmente la inteligencia artificial con una fotografía?
El proceso combina dos pasos. Primero, el sistema identifica si existe un animal en la imagen y descarta elementos como árboles, vallas, sombras o nubes. Una vez localizado, analiza su aspecto para intentar determinar si presenta características compatibles con un buen estado físico o, por el contrario, signos de delgadez o debilidad.
Este análisis no constituye un diagnóstico veterinario. Se trata de una herramienta de apoyo que genera una alerta para que el animal pueda ser revisado de manera prioritaria. La información se organiza automáticamente para evitar que el usuario tenga que revisar las fotografías una por una.
Menos ruido y más información útil
Una finca puede generar miles de fotografías cada semana, por lo que revisarlas manualmente resulta poco viable. En este contexto, la inteligencia artificial funciona como un filtro que permite concentrarse en las imágenes más relevantes.
En lugar de revisar miles de fotografías, el gestor puede consultar resúmenes como el número de animales detectados, posibles aumentos de casos de delgadez o zonas en las que no se ha registrado actividad durante varios días. De esta manera, la herramienta contribuye a determinar dónde concentrar la atención.
GPS y cámaras: dos tecnologías complementarias
Las herramientas adquieren mayor utilidad cuando se combinan. Si el GPS registra que una vaca presenta una disminución en sus desplazamientos y, al mismo tiempo, una fotografía tomada en el bebedero muestra una postura anómala, ambas señales pueden aportar información complementaria.
Mientras el GPS permite realizar un seguimiento continuo de los movimientos, la cámara aporta información sobre el aspecto físico del animal. La combinación de ambas tecnologías ofrece una visión más completa de lo que ocurre en el campo.

Un aliado para la gestión cinegética
En las fincas de caza, las cámaras ya se utilizan para vigilar puntos de agua o zonas de paso de fauna. Con BIANEXIA, estas fotografías pueden convertirse en información estructurada y analizable.
Para gestionar especies como el ciervo, resulta necesario conocer el estado de las poblaciones mediante métodos no invasivos. Una red de cámaras apoyada por inteligencia artificial puede contribuir a detectar animales con un aspecto inusual o cambios de comportamiento sin necesidad de capturarlos ni alterar su entorno, funcionando como un sistema de alerta temprana.
Transparencia y respaldo para las explotaciones
Una imagen permite interpretar rápidamente una situación y puede complementar registros y datos técnicos. Para una explotación que busca demostrar que mantiene buenas prácticas de manejo y bienestar animal, disponer de un registro visual organizado puede resultar útil ante auditorías, clientes o procesos de certificación.
No se trata de difundir imágenes sin control, sino de contar con un respaldo interno y ordenado de las condiciones de manejo. En un mercado que demanda cada vez mayor transparencia, este tipo de registro puede convertirse en una herramienta de apoyo.
Los retos del día a día en el campo
La tecnología también enfrenta dificultades propias del trabajo en campo. La calidad de las imágenes puede verse afectada por la lluvia, el polvo, las ramas o una iluminación deficiente. Por ello, la correcta ubicación de las cámaras resulta tan importante como el software utilizado.
Otro aspecto clave es mantener correctamente configurados los equipos. Si el reloj de una cámara se desajusta, los registros diarios pueden aparecer con fechas equivocadas.
También es necesario evitar duplicidades en los nombres de los archivos. Cuando se utilizan varias cámaras y se repiten las denominaciones, pueden producirse errores durante el procesamiento de la información. Una organización adecuada de las carpetas y archivos ayuda a prevenir estas dificultades.
Asimismo, el sistema debe utilizar modelos adecuados para cada especie. Analizar vacas y ciervos con los mismos parámetros puede generar falsos positivos, por lo que resulta necesario adaptar la herramienta a las características de cada animal.
Finalmente, el criterio humano sigue siendo fundamental. Una alerta que indique que un animal podría presentar un problema de salud no constituye un diagnóstico médico, sino una señal para realizar una revisión. La evaluación final corresponde al ganadero o al veterinario.
¿En qué punto se encuentra el proyecto?
BIANEXIA ya cuenta con un sistema operativo y conectado que permite cargar fotografías, analizarlas automáticamente y generar resúmenes sobre el estado de los animales. Los usuarios pueden consultar esta información mediante mapas, gráficos e historiales.
El siguiente desafío no consiste necesariamente en incorporar más tecnología, sino en conseguir que el sistema sea cada vez más robusto frente a las condiciones y fallos habituales del trabajo en campo. La fiabilidad de las herramientas resulta más importante que incorporar funcionalidades innecesarias.

Herramientas útiles, sin falsas promesas
El objetivo final es generar alertas útiles y evitar que los usuarios deban dedicar más tiempo a revisar información. Una alerta eficaz debería indicar qué animal conviene revisar, en qué zona se encuentra, mostrar la fotografía correspondiente y explicar por qué ha sido seleccionado.
De esta manera, el sistema puede ayudar a reducir recorridos innecesarios y orientar la atención hacia los animales o zonas que requieren una revisión prioritaria.
La inteligencia artificial no sustituirá el trabajo de las personas responsables del cuidado de los animales. Sin embargo, una cámara bien ubicada y un sistema capaz de organizar y analizar la información pueden ayudar a detectar antes determinadas situaciones, comprender mejor lo que ocurre en la finca y tomar decisiones con mayor precisión.
Este artículo forma parte de las actividades de divulgación del Grupo Operativo Supraautonómico BIANEXIA, proyecto de innovación orientado al desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial e Internet de las Cosas (IoT) para mejorar el bienestar animal y la gestión de la ganadería extensiva y las fincas cinegéticas. El grupo está integrado por entidades del ámbito ganadero, cinegético, tecnológico y de transferencia del conocimiento y cuenta con financiación de la PAC 2023-2027.
