Escribe: Dr. Uriel Alex Montúfar Condorena, productor alpaquero de Mazocruz, Collao, y socio de SPAR-Puno
En las zonas altoandinas, especialmente en las regiones del sur, los bofedales desempeñan un rol estratégico al proporcionar servicios de regulación hídrica y otros beneficios ecosistémicos y productivos. Por ello, resulta imperativo proteger estos humedales para salvaguardar su función esencial.
Según el reciente inventario nacional realizado por el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem), en el Perú existen aproximadamente 1 051 410.50 hectáreas de bofedales, de las cuales 343 015.6 ha se encuentran en Puno, o sea, el 32.62 % del total nacional. Le siguen en importancia Arequipa y Cusco, con un 12.70 % y 12.48 %, respectivamente.
Los bofedales no solo son importantes porque almacenan y regulan el agua y por su función ecosistémica de capturar carbono, sino también proveen pasto para camélidos y otros animales.
En riesgo
A pesar de que el uso de los bofedales, práctica común en el Perú precolombino, se ha mantenido vigente gracias a la intervención de los pobladores, principalmente ganaderos de las microcuencas altoandinas, estos ecosistemas se encuentran amenazados por la sobreexplotación, las recurrentes sequías y el cambio climático, que ha generado un incremento de la temperatura.
En Puno están desapareciendo
En las últimas décadas, se ha observado una notable reducción en la extensión de los bofedales, y en la última década, estos ecosistemas han sufrido cambios severos, como la disminución de su reserva agua. En la actualidad, muchos bofedales en la región Puno han desaparecido, mientras que aquellos que aún persisten están convirtiéndose en oconales temporales, almacenando agua únicamente durante la época de lluvias.
Por ejemplo, actualmente la macrorregión sur, comenzando por Puno, atraviesa por una preocupante sequía, los bofedales se están reduciendo y agotando.
En la zona sur o aymara de Puno, los oconales se han reducido aproximadamente en un 40 % de su extensión, y el nivel del agua, que solía estar a 20 centímetros debajo de la superficie, ha descendido a 60 centímetros, lo que limita su capacidad para abastecer a los riachuelos y acuíferos. Entretanto, en la parte norte de Puno, considerada una zona húmeda, el área de los bofedales se ha reducido al 30 %, principalmente en las provincias de Carabaya, San Antonio de Putina y Melgar.
Para afrontar esta crisis hídrica y proteger los bofedales, es imprescindible implementar proyectos de siembra y cosecha de agua en las cabeceras de cuenca y microcuencas, como la construcción de microrreservorios, qochas artesanales y zanjas de infiltración, complementados con actividades de forestación y reforestación, para almacenar agua de lluvias, recargar acuíferos y la napa freática y recuperar los bofedales.
Ejecutar esas obras es crucial para evitar un desastre ecológico, económico y social en los Andes del Perú, debido al agotamiento irreversible de agua y pasturas.
Además, es necesario fomentar la gobernanza del agua, involucrando a los ganaderos, especialmente, alpaqueros, que tienen un rol estratégico en el manejo y conservación de los bofedales, brindándoles asistencia técnica en recarga de acuíferos y en prácticas de siembra y cosecha de agua. Asimismo, se requiere una planificación integral a nivel nacional y regional para garantizar la protección y conservación de los bofedales, considerando su impacto en más de 4000 microcuencas de la región Puno.
Autoridad Autónoma
Ante este desafío, se plantea la creación de una Autoridad Autónoma de Bofedales que abarque los 47 distritos alpaqueros de la región Puno, encargada de articular planes y programas para la protección de esos ecosistemas.
Esta institución deberá enfocarse en proyectos de recarga de acuíferos, manejo de pasturas, capacitación y organización de los actores sociales, promoción del ecoturismo y la conservación de los ecosistemas, así como la implementación de pagos por servicios ecosistémicos de regulación hídrica y otros. Aunque su institucionalización podría requerir tiempo y esfuerzo, se vislumbra como una de las pocas posibilidades para garantizar la sostenibilidad de nuestros valiosos bofedales.
