En el contexto del cambio climático y con motivo del Día del Árbol (1 de septiembre), el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) destaca la importancia de contar con árboles en las ciudades, pues regulan la temperatura, reducen la sensación de calor, proporcionan sombra y confort, contribuyen a purificar el aire y, en general, mejoran la calidad de vida de las personas.
Los árboles son refugio y hábitat de la vida silvestre, brindan alimento a aves y otras especies, y favorecen la conectividad ecológica en espacios urbanos y rurales. Asimismo, facilitan la infiltración del agua de lluvia y generan espacios de recreación y bienestar, señaló Fabiola Núñez Neyra, directora de Fortalecimiento de Capacidades del Serfor.
“Además de su valor ecológico, en las zonas urbanas existen árboles excepcionales que destacan por su longevidad, gran tamaño, belleza escénica, originalidad de sus formas o por su relevancia cultural, histórica, científica o educativa. Son reconocidos como árboles patrimoniales y, en el Perú, hay 245 ejemplares registrados”, informó Núñez Neyra.
El Serfor promueve la conservación de los árboles patrimoniales mediante orientación técnica, asistencia a los gobiernos locales y difusión de información, que puede ser consultada en el Registro Oficial de Árboles Patrimoniales del Perú.
En Lima existen 30 árboles patrimoniales. La mayoría se ubica en Santiago de Surco, con 10 ejemplares, seguido de Magdalena del Mar, con ocho; San Isidro, con cinco; Puente Piedra, con tres; Chorrillos, con dos; y Miraflores y Pueblo Libre, con uno cada uno.

Árboles longevos
De acuerdo con la información sistematizada en el Registro Oficial de Árboles Patrimoniales del Perú, uno de los ejemplares más antiguos registrados es “El Tayta”, un shihuahuaco ubicado en Tambopata, región Madre de Dios, al que se le atribuye una edad aproximada de entre 1100 y 1200 años. Es considerado un verdadero monumento natural vivo de la Amazonía peruana.
Otro caso emblemático es el Algarrobo Rey, ubicado en el caserío de Carrizalillo, distrito de Tambogrande, provincia y región Piura. Se trata de un ejemplar de algarrobo al que se le atribuye una edad de más de 600 años, reconocido por su gran tamaño, valor ecológico, importancia cultural y vínculo con el bosque seco del norte peruano.
En Lima, el árbol patrimonial más antiguo es el Olivo de más de 380 años, ubicado en el Bosque El Olivar y asociado a la historia colonial de la ciudad.
El reconocimiento de árboles patrimoniales forma parte de la iniciativa del Serfor “Bosques en la ciudad: Sembrando vida, cosechando bienestar”, orientada a impulsar la gestión sostenible e integrada de los recursos forestales y de fauna silvestre en entornos urbanos y periurbanos.
