Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), América Latina y el Caribe, pese a albergar solo el 13.5 % de la población mundial, son responsables de más del 23 % de la producción de carne bovina y de búfalo, así como del 21.4 % de la carne de ave que se consume en el planeta.
Este rol protagónico en la seguridad alimentaria global contrasta con el alto impacto ambiental del sector ganadero, que figura entre las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), incluso por encima del transporte.
El reto para la región es claro: ¿cómo seguir siendo una potencia ganadera mundial sin comprometer el medio ambiente ni agravar el cambio climático? El informe Avances y desafíos en la ganadería de América Latina y el Caribe de la FAO, explora los obstáculos y las oportunidades que enfrenta la región en su búsqueda de una producción ganadera más sostenible, capaz de contribuir a la mitigación de las emisiones de GEI.
Varios países de la región ya han comenzado a implementar las denominadas NAMA (medidas de mitigación apropiadas para cada país), un conjunto de estrategias que buscan reducir la huella de carbono de la ganadería sin comprometer la producción de alimentos. El informe de la FAO destaca que países como Brasil, Colombia, Costa Rica, Honduras, México, Perú, República Dominicana y Uruguay han avanzado en la implementación de estas estrategias, aunque aún enfrentan importantes obstáculos.
Financiamiento y datos confiables: claves para la implementación exitosa
Uno de los principales obstáculos que enfrentan muchos países de la región es el financiamiento. Aunque existen fondos internacionales, la competencia por los recursos limitados y los estrictos requisitos de acceso siguen siendo una barrera significativa. No obstante, algunos países han logrado avances mediante mecanismos innovadores, como bonos verdes y fondos climáticos nacionales, lo que ha permitido desbloquear nuevas oportunidades.
La falta de datos confiables sobre las emisiones de GEI también sigue siendo un reto importante. Sin datos precisos, es difícil diseñar políticas eficaces y evaluar la efectividad de las estrategias implementadas. La creación de sistemas de monitoreo participativos y la mejora de los inventarios nacionales de emisiones son pasos cruciales para asegurar que las políticas sean basadas en evidencia sólida, lo que permitirá una evaluación más precisa del impacto de las NAMA.
Lecciones de Costa Rica y Honduras
Costa Rica es un ejemplo positivo en la implementación de sistemas silvopastoriles, que integran árboles en los pastizales. Esta práctica no solo permite la captura carbono, sino que también mejora la biodiversidad y la calidad del suelo. El éxito del país ha sido posible gracias a la creación de incentivos para los ganaderos, como subsidios y créditos blandos, además de un financiamiento parcial con recursos nacionales.
En el caso de Honduras, aunque el país ha enfrentado obstáculos similares, como la falta de datos y el difícil acceso al financiamiento internacional, ha avanzado en la mejora de la eficiencia de la producción ganadera a través de la capacitación de los productores y la adopción de prácticas agrícolas sostenibles. El enfoque multisectorial de Honduras, que involucra al gobierno, las ONGs y el sector privado, también ha sido clave para el éxito de las NAMA en el país.
Recomendaciones para una ganadería sostenible
América Latina está frente a una oportunidad de liderar la transición hacia una ganadería más sostenible. La región tiene el potencial de contribuir tanto a la seguridad alimentaria global como a la lucha contra el cambio climático, posicionándose como un referente mundial en la producción responsable de carne.
Sin embargo, este potencial solo se materializará si se superan los desafíos actuales, como la falta de financiamiento adecuado, la falta de integración entre políticas públicas y la necesidad urgente de fortalecer las capacidades locales e institucionales. La colaboración internacional, a través de iniciativas como las NAMA ganaderas, será clave para enfrentar el cambio climático y promover una transición hacia una ganadería más eficiente y respetuosa con el medio ambiente.
