La expansión de las chacras y el manejo descontrolado del fuego elevan el riesgo de incendios forestales en la Amazonía, advirtió el Dr. Dennis del Castillo Torres, director de la Dirección de Investigación de Bosques del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP). Una quema agrícola, señaló, puede salirse de control en cuestión de minutos cuando se realiza en parcelas extensas y con la vegetación muy seca.
En el Perú, el 98 % de los incendios forestales se origina por actividades humanas, según el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor). Del Castillo identificó las quemas agrícolas como uno de los principales riesgos, sobre todo en parcelas de 10, 20 o hasta 100 hectáreas, a lo que se suman la quema de hojarasca y residuos orgánicos en zonas rurales.
El fenómeno El Niño agrava el panorama: el aumento de las temperaturas y la falta de lluvias dejan el terreno más propenso a la propagación del fuego.
Las quemas tradicionales, realizadas en parcelas de media a una hectárea, tenían menor capacidad de propagación. Sin embargo, las épocas y dimensiones de las actividades agrícolas han cambiado, y el riesgo aumenta cuando el fuego se utiliza en superficies mucho mayores y se pierde el control sobre él.

Cuando las llamas avanzan sobre el bosque o los cultivos, la fauna queda expuesta y muchos animales no logran escapar. Esto afecta tanto a la biodiversidad amazónica como a una fuente de proteína para las comunidades rurales que dependen de la carne de monte para su alimentación.
El humo, además, afecta directamente a la población. El dióxido de carbono y otros contaminantes pueden dañar el sistema respiratorio, especialmente cuando se concentran dentro de las viviendas.
Para Del Castillo, la prevención es una responsabilidad individual y familiar. El fuego forma parte de las prácticas agrícolas amazónicas, pero debe mantenerse bajo control para evitar que una chispa alcance la vegetación primaria o secundaria, así como los cultivos vecinos.
Durante la temporada seca, recomendó evitar iniciar quemas y, ante un conato, actuar de inmediato: apagarlo, avisar a la comunidad y solicitar apoyo a las autoridades. Controlar un fuego incipiente es mucho más sencillo que contener un incendio forestal fuera de control.
En 2025, el Indeci y el COEN reportaron oficialmente 475 incendios forestales en el Perú entre mayo y noviembre, periodo de mayor incidencia de estos eventos. Agosto fue el mes más crítico, con el 50 % de los casos registrados durante el año. Las regiones más afectadas fueron Cusco, Áncash, Puno, Ucayali, Apurímac y Pasco.
