La actividad agropecuaria figura entre los sectores que dinamizan el mercado de la robótica, debido, entre otros factores, a la falta de mano de obra y a la necesidad de desarrollar soluciones específicas para determinadas labores, señaló Jorge Tuesta, CEO de Glexco Robotics.
En el Perú existen 2,1 millones de unidades productivas agropecuarias. Más del 90 % está conformado por familias dedicadas a esta actividad y el 42 % de ellas vive en condición de pobreza. Esta situación contribuye a que las nuevas generaciones abandonen el campo en busca de otras fuentes de ingreso, mientras que otros productores optan por migrar hacia cultivos con mayores niveles de rentabilidad.
“Los sectores agrarios están experimentando un desplazamiento de mano de obra hacia productos que proporcionan mayores ingresos, como los arándanos. Esto genera una falta de mano de obra en determinados cultivos, como las mandarinas, que requieren soluciones robóticas para la cosecha”, explicó Tuesta.
Agregó que la preocupación de empresas e instituciones por prepararse ante eventuales desastres naturales asociados al fenómeno El Niño también está impulsando la evaluación de soluciones robóticas, principalmente para proteger a las personas que realizan labores de alto riesgo y garantizar la continuidad de las operaciones cuando las lluvias o inundaciones dificulten la conexión territorial.
“Es el caso de Minix, una plataforma que puede funcionar sin internet y garantizar la continuidad de las clases en los colegios ante una eventual inundación que impida la presencia física de docentes y estudiantes. Es una solución que puede aplicarse a otras industrias y complementarse con robots destinados a labores de supervisión, monitoreo y vigilancia de instalaciones”, detalló el ejecutivo de Glexco.
La educación, seguridad, atención ciudadana y logística también están impulsando la demanda de soluciones robóticas diseñadas para responder a desafíos específicos.
“En el Perú, la robótica ya tiene presencia en diversos sectores y sus aplicaciones son cada vez más amplias. Sin embargo, el sector educativo se ha convertido en uno de los principales impulsores de este mercado, tanto desde las instituciones de educación superior como desde las empresas que desarrollan proyectos y requieren soluciones particulares”, explicó el ejecutivo.
Detalló que empresas como Ferreyros y BCP han implementado soluciones robóticas tanto en proyectos sociales, orientados a promover la lectura en zonas altoandinas, como en programas de educación financiera.
La seguridad ciudadana y el sector servicios también comienzan a demandar soluciones robóticas, no solo para tareas de patrullaje y vigilancia, sino también para optimizar recursos y mejorar la atención a la ciudadanía.
“En seguridad ciudadana, las empresas peruanas están buscando soluciones como perros robot capaces de realizar desplazamientos autónomos y alertar sobre situaciones de riesgo. Asimismo, tenemos proyectos para implementar robots en la atención al ciudadano, que puedan brindar información sobre procedimientos e incluso recibir denuncias”, concluyó Tuesta.
