La población de vicuñas en las áreas naturales protegidas del país creció 41,2 %, al pasar de 28 856 ejemplares en 2024 a 40 738 en 2025, según el V Censo Nacional de Vicuñas. Este resultado refleja un escenario favorable para la conservación de la especie y las acciones desarrolladas por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp).
La Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, en Arequipa, concentra la mayor población, con 36 219 vicuñas, equivalente al 88,9 % del total registrado en las áreas naturales protegidas. Asimismo, la Reserva Nacional Pampa Galeras Bárbara D’Achille, en Ayacucho, es un espacio emblemático y pionero en la recuperación de este camélido en el país.
En las áreas naturales protegidas, el Sernanp realiza el monitoreo de las vicuñas con la participación de guardaparques, especialistas y comunidades locales. También promueve el manejo de pastizales y buenas prácticas para el aprovechamiento sostenible de su fibra. Estas acciones se complementan con la instalación de microrrepresas con geomembrana y la ampliación de 32 cochas para mejorar la disponibilidad de agua y pastos frente al déficit hídrico.
“La recuperación de la vicuña demuestra que la conservación puede generar resultados concretos cuando existe presencia del Estado y trabajo conjunto con las comunidades. Nuestro compromiso es proteger esta especie y su hábitat, promoviendo al mismo tiempo el aprovechamiento sostenible de su fibra para generar oportunidades de desarrollo en las zonas altoandinas”, destacó el ministro del Ambiente, Vladimiro Huaroc.

Vigilancia y capacidad de respuesta frente a la sarna
El Ministerio del Ambiente (Minam), a través del Sernanp, refuerza la vigilancia sanitaria y la capacidad de respuesta para detectar y atender oportunamente los casos de sarna. Durante 2025 se reportaron 92 vicuñas afectadas, que fueron atendidas en cercos sanitarios mediante tratamiento especializado, alimentación y monitoreo hasta su recuperación.
Los guardaparques cumplen un papel clave en la detección temprana durante los chaccus, donde identifican a los animales afectados y coordinan su aislamiento, tratamiento y seguimiento. Esta respuesta se complementa con la articulación del Sernanp con los gobiernos regionales, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) y el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) para fortalecer los protocolos sanitarios y la atención en campo.
Entre las medidas aplicadas se encuentra una dosificación desarrollada a partir de investigaciones científicas realizadas en la Reserva Nacional Pampa Galeras Bárbara D’Achille, que ha contribuido a mejorar la atención sanitaria de la especie.
De esta manera, el Minam desarrolla una gestión integral para la conservación de la vicuña, que articula vigilancia sanitaria, manejo sostenible de su fibra y participación de las comunidades, contribuyendo a proteger la especie y generar oportunidades de desarrollo en las zonas altoandinas.
