El proyecto de Inocuidad Agropecuaria es una intervención estratégica orientada a garantizar la producción y comercialización de carne inocua de camélidos y ovinos en las 13 provincias de la región Cusco. En ese marco, la Gerencia Regional de Agricultura capacitó a más de 35 productores de la provincia de Canchis en buenas prácticas pecuarias y procesamiento de carne de alpaca.
La actividad se desarrolló en la Agencia Agraria Canchis y forma parte de la estrategia regional de Escuelas de Campo, que se ejecuta de manera sostenida en las 13 provincias cusqueñas como parte de una política orientada a cerrar brechas en el sector agropecuario.
Durante dos días, los productores participaron en sesiones especializadas sobre selección adecuada de animales para beneficio, prevención de enfermedades transmitidas por alimentos, manipulación higiénica de la carne y técnicas de corte inocuo. Asimismo, se fortalecieron capacidades en envasado al vacío, una tecnología que permitirá mejorar la conservación del producto, ampliar su vida útil y abrir nuevas oportunidades comerciales para las asociaciones productivas.

“La presente gestión tiene un compromiso irrenunciable con el campo cusqueño. No podemos hablar de desarrollo regional sin dignificar el trabajo de nuestros productores. Estamos invirtiendo donde antes hubo abandono, llevando asistencia técnica, tecnología y oportunidades reales para transformar la economía rural”, destacó el gobernador regional del Cusco, Werner Salcedo Álvarez.
El proyecto de Inocuidad Agropecuaria constituye una de las intervenciones más importantes del sector agropecuario, con una inversión superior a S/70 millones, destinada a beneficiar a más de 20 000 productores en 75 distritos, principalmente ubicados por encima de los 3300 metros sobre el nivel del mar.
Esta inversión estratégica busca fortalecer las cadenas productivas de camélidos y ovinos, elevar los estándares sanitarios de la carne destinada al consumo humano y dinamizar la economía familiar campesina.
Asimismo, la intervención genera empleo local mediante la contratación de técnicos agropecuarios, especialistas y promotores rurales, consolidando un modelo de desarrollo territorial inclusivo basado en el talento local y la sostenibilidad productiva.
