Con el objetivo de fortalecer la protección de los territorios indígenas y la lucha contra el narcotráfico, la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) y el Gobierno Regional de Junín iniciaron el proceso de georreferenciación del plano de demarcación territorial de comunidades nativas.
La iniciativa, que cuenta con una inversión de S/1 192 396 financiada por Devida, es ejecutada por el Gobierno Regional de Junín. Esta acción estratégica busca garantizar la seguridad jurídica de las comunidades, frenar la expansión del cultivo ilegal de hoja de coca y promover una vida digna y sostenible para cientos de familias indígenas.
La intervención comprende 13 comunidades pertenecientes a tres organizaciones representativas: la Central Asháninka del Río Ene (CARE), la Unión Asháninka Nomatsigenga del Valle de Pangoa (Kanuja) y la Organización de Comunidades Asháninkas de Mazamari (OCAM), ubicadas en los distritos de Mazamari, Pangoa y Río Tambo.

“Este es un logro fruto del trabajo conjunto entre nuestras comunidades y Devida. Articulando con Devida, hoy avanzamos hacia el desarrollo que tanto buscamos. Nuestros líderes están comprometidos con un futuro libre de violencia y con más oportunidades para nuestras familias”, destacó Fredy Gerónimo Chumpate, presidente de Kanuja.
La consolidación de los límites comunales responde a una demanda histórica de los líderes asháninkas y nomatsigengas, quienes han solicitado por años el reconocimiento oficial de sus territorios. Este proceso de georreferenciación contribuirá a garantizar su estabilidad territorial, promover el respeto de sus derechos colectivos y facilitar una mejor planificación para el desarrollo integral.
