El Senamhi ha publicado el pronóstico de riesgo agroclimático para el cultivo de papa correspondiente al trimestre marzo – mayo de 2025. El análisis indica que, en la costa centro y sur, las precipitaciones oscilarían entre normal inferior y normal superior.
En cuanto a las temperaturas diurnas y nocturnas, se prevé que los valores varíen entre normales inferiores y normales superiores, lo que sugiere un ambiente poco favorable para las primeras actividades de siembra durante marzo.
Para la sierra, el pronóstico prevé precipitaciones entre normales a superiores, respecto a las condiciones térmicas, tanto diurnas como nocturnas, se prevén escenarios entre normales inferiores a superiores.
Cabe precisar que, en el mes de mayo para la costa y sierra occidental se prevén periodos secos.
Costa central y sur
Durante el mes de marzo, el ambiente continuaría poco favorable para las primeras actividades de siembra, debido a una mayor presión de plagas y enfermedades asociadas a días cálidos y lluvias superiores a su normal, por lo que los riesgos previstos podrían alcanzar hasta un nivel alto. Sin embargo, entre abril y mayo, se presentarían condiciones propicias para las labores de siembra y el desarrollo vegetativo de las primeras plantaciones, debido a las condiciones térmicas propias de otoño, estimándose un nivel de riesgo bajo para este periodo.
Sierra norte
Durante el mes de marzo, la prevalencia de lluvias superiores a su normal junto a las temperaturas cálidas del aire, incrementaran los riesgos entre nivel medio y alto, especialmente para cultivos en fases avanzadas de desarrollo de la vertiente oriental, básicamente por la incidencia de problemas fitosanitarios asociados a la alta humedad (pudriciones).
Para los meses de abril y mayo, las temperaturas del aire entre normales a cálidas y las lluvias entorno a sus normales, favorecerán el proceso de maduración y cosecha. Sin embargo, no se descartaría la incidencia de problemas fitosanitarios por exceso de humedad y temperaturas cálidas, por lo que el riesgo agroclimático podría alcanzar el nivel medio. De la misma manera, no se descarta impactos para el inicio de la campaña chica 2025
Sierra central
Entre marzo y abril, las lluvias previstas superiores a su promedio histórico, propiciaran una mayor incidencia de enfermedades fitosanitarias, especialmente en los campos que se encuentran en maduración del tubérculo, repercutiendo en la sanidad del producto y dificultades en la ejecución oportuna de las labores de cosecha, por lo que se estiman niveles de riesgo entre medio y bajo.
Asimismo, no se descartaría afectaciones por la granizada, helada y otros eventos extremos de la época, principalmente para las siembras tardías que actualmente se encuentran en pleno crecimiento vegetativo y floración en las zonas altas. Por otro lado, para el inicio de las primeras actividades de la campaña chica 2025 de la vertiente oriental, las condiciones de alta humedad podrían retrasar las labores de preparación y siembra.
Para el mes de mayo, los factores de riesgo fluctuarían entre medio y bajo, ya que se prevén lluvias en torno a sus normales, lo que promoverá las labores de cosecha. Asimismo, estas condiciones favorecerán el inicio de la campaña chica 2025, sin descartar afectaciones por la ocurrencia de heladas, especialmente en zonas de mayor altitud de la sierra central oriental.
Sierra sur y altiplano
Las lluvias previstas superiores a su normal, contribuirán al avance la campaña agrícola en curso, especialmente las plantaciones que actualmente se encuentran en floración y maduración. Sin embargo, estas condiciones de alta humedad propiciarán la aparición de enfermedades fitosanitarias, tales como: la rancha, la alternaria, amarillamiento de hojas, pudrición radicular.
Asimismo, en las zonas bajas y cercanas al lago no se descartaría los riesgos de inundación y pérdida de cultivos. Por otro lado, no se descarta afectaciones por las lluvias intensas, granizadas, heladas, nevadas, entre otros eventos extremos. Para las plantaciones que finalizaron su periodo vegetativo, no se descarta retrasos y dificultades para la ejecución de labores de cosecha oportunas y afectaciones a la calidad del tubérculo (pudrición).
Para el mes de mayo, la normalización de las lluvias y las temperaturas mínimas favorecería la campaña de cosecha y postcosecha, estimándose un riesgo bajo.
