Cada 15 de noviembre, el Perú conmemora el Día Nacional de la Vicuña, con el fin de promover la valoración de esta especie silvestre y la necesidad de protegerla contra la caza furtiva y el tráfico ilegal de su fibra, que son sus mayores amenazas. Nuestro país destaca por albergar la mayor población mundial de vicuñas, con aproximadamente 218 000 ejemplares.
La vicuña es un camélido silvestre sudamericano que habita en las zonas altoandinas de Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú. En nuestro país, las regiones con mayor número de ejemplares de esta especie se encuentran en Ayacucho, Arequipa, Cusco y Puno.

¿Por qué están importante este camélido sudamericano?
Este día busca reconocer la importancia de la vicuña por ser una especie representativa y emblemática del Perú que se encuentra simbolizada en el Escudo Nacional, representando el reino animal del país; porque constituye una alternativa socioeconómica para el poblador altoandino; por ser una especie animal de alto valor económico por la finura de su fibra.
Además, porque aprovecha mejor las pasturas y no las destruye por pisoteo; que habita en zonas altamente marginales y semidesérticas, donde otras crianzas no prosperan y por tener una importancia estratégica por ser el Perú el primer productor mundial de fibra de vicuña.
La vicuña es una especie importante y relevante sobre otras porque involucra la participación de 331 organizaciones campesinas autorizadas a su manejo, de 635 organizaciones en cuyos territorios habita la vicuña; siendo el Perú un referente internacional de experiencia exitosa de recuperación y conservación del peligro de extinción.

Como se recuerda la vicuña es el caso más exitoso de recuperación de una especie silvestre que se encontraba al borde de la extinción en los años 60, y la Reserva Nacional de Pampas Galeras en Ayacucho es el lugar icónico de esta hazaña.
Es importante revalorar las bondades de este valioso recurso de nuestra fauna silvestre, así como de la práctica ancestral para su manejo y conservación realizada por las organizaciones campesinas y concientizar respecto al potencial de dicho recurso y su protección contra la caza furtiva y el tráfico de su fibra.
Chaccu de vicuñas
Desde del año 1994 se realizan actividades oficiales de captura y esquila (“Chaccu” en quechua, que es una práctica ancestral) en comunidades autorizadas para ello, bajo supervisión y control del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor).
Durante los meses de mayo a noviembre que coincide con la temporada seca se realiza el denominado chaccu, donde los titulares de manejo aprovechan de manera sostenible su fibra.

A través de las Declaraciones de Manejo (DEMA), las comunidades tienen permiso de aprovechar la fibra de manera sostenible y a la vez se comprometen a preservar a la vicuña y su hábitat. La fibra de vicuña está considerada entre las más finas del mundo y mide 15 micrones de diámetro.
La vicuña es una especie estacional que solo tiene una cría al año y es en la temporada de lluvia donde hay mejores pastos que garantiza que la cría sobreviva.

Una vicuña se esquila cada dos años y por cada esquila puede producir, en promedio, alrededor de 200 gramos de fibra. Se estima una vida productiva de 12 años para una vicuña, lo que significa 6 esquilas.
Datos:
- La fecha fue instaura mediante la Resolución Ministerial n.° 0458-2017-Minagri, publicada el 15 de noviembre del 2017, en el boletín de Normas Legales del diario oficial El Peruano.
- La vicuña está categorizada como “Casi Amenazada”, en la lista de especies amenazadas de fauna silvestre legalmente protegidas. Además, se encuentra incluida en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
