Con más de 400.000 hectáreas instaladas, el café es un cultivo importante en el Perú. Sin embargo, la roya amarilla (Hemileia vastatrix Berk. & Broome) es su principal enfermedad. Fue reportada por primera vez en 1869 en una plantación de la isla asiática de Ceilán (hoy Sri Lanka); pero el hongo probablemente se originó en África Central y desde allí fue introducido accidentalmente a Ceilán, donde devastó el cultivo. En 1970, llegó a América, primero a Brasil, y de allí se esparció a prácticamente todos los países cafetaleros. En Perú, fue encontrado por primera vez en 1979 en la localidad de Satipo (Junín).
La roya reapareció como epidemia en la campaña cafetalera 2012-2013 y causó pérdidas en el sector cafetalero peruano de aproximadamente el 60 % de la cosecha, que representó alrededor de 290 millones de dólares. La enfermedad fue de gran envergadura y generó preocupación a todo nivel, incluso con toma de carreteras por parte de los productores de café, especialmente de la selva central. Como respuesta, se implementó un “Plan de emergencia” que inicialmente tuvo un fondo de 100 millones de soles. Según el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), la incidencia promedio en 2013 fue de 51.7 %, y en 2023, el promedio hasta el mes de julio, fue del 26 %.
- vastatrix es un hongo que tiene una alta variabilidad genética y actualmente se conocen más de 55 razas. En Perú, se han reportado cinco razas conocidas (I, XXIII, XXIV, XXXIV y XXXV) y dos nuevas razas.
Factores relacionados
Entre los principales factores relacionados con la roya, se mencionan:
- Lluvia: El agua actúa a nivel de esporulación (transporte), depósito, germinación y penetración de las uredosporas en las hojas. Esto explica que la enfermedad se desarrolle durante la época de lluvias y que su descenso ocurra cuando se detiene el periodo de lluvias.
- Temperatura: La germinación es muy dependiente de las condiciones de temperatura, la formación del apresorio y el progreso del hongo en la hoja dependen también de este factor. El periodo de incubación se acorta extremadamente en los meses con temperaturas favorables para la germinación.
- Carga fructífera: La predisposición de las hojas a la roya varía en función de su carga fructífera, posiblemente porque, en el periodo de fructificación, los compuestos fenólicos migran de las hojas hacia los frutos.
- Cosecha de los frutos: Es probable que el gran movimiento de las personas que cosechan el grano favorezca la diseminación de las uredosporas. También podría ocurrir que el desarrollo del fruto responda a los mismos estímulos climáticos que el de la enfermedad.
- Inóculo residual: Para algunos autores es importante, pero otros consideran que, como es una roya policíclica, la cantidad de inóculo residual no es determinante en el desarrollo de la epidemia; lo más importante es el periodo de latencia.
Para evaluar la enfermedad se sugiere medir la incidencia, la cual está significativamente correlacionada con la severidad (r = 0.950*).

Métodos de control
En nuestro país, existen experiencias con diferentes métodos de control para la enfermedad como:
- Control químico: Se ha reportado que el oxicloruro de cobre aplicado de manera preventiva (6 kg/ha) y el Diclobutrazol en forma curativa (1 y 2 l/ha) controlaron satisfactoriamente la roya. También se ha reportado un buen control con tres aplicaciones de Diniconazole, usando 1.6 y 3.2 kg/ha. En 2017, en un ensayo realizado en Villa Rica (Oxapampa, Pasco) y en la variedad Caturra Roja, se encontró que dos aplicaciones (2 %) de un fungicida conteniendo Epoxiconazole + Pyraclostrobin, bajaron la incidencia de la roya casi en un 50 % y duplicaron el rendimiento, comparado con el testigo.
- Control biológico: Lecanicillium lecanii no ha dado los resultados esperados y ahora se trabaja con nuevos microorganismos y nuevas estrategias. En el mercado nacional han aparecido los llamados “consorcios microbianos”, los cuales deben ser evaluados para comprobar su efectividad; se presentan las primeras experiencias realizadas en la selva central.
- Control cultural: La poda de renovación podría jugar un papel importante en el manejo de esta enfermedad, sobre todo cuando se empieza un nuevo ciclo del cafetal; en cambio, la fertilización no ha mostrado un efecto claro para bajar la incidencia.
- Control genético: Es decir, el uso de variedades resistentes, siempre es una alternativa importante en la lucha contra las enfermedades de las plantas, especialmente en el caso de las royas. En nuestro país, se han reportado variedades introducidas pertenecientes al grupo de los Catimores con baja o nula incidencia de la enfermedad y buena calidad de taza en San Ramón (Chanchamayo, Junín). Además, de Obatá IAC-166920, una variedad del grupo de los Sarchimores, introducida por la UNALM en el año 2010, y a la que se pueden sumar otras del mismo grupo como Marsellesa, Limaní y Tupí, que también se encuentran en el país.

Recomendaciones finales
Considerando que los cafetales peruanos están ubicados en zonas de alta pendiente, usan mayormente variedades susceptibles y cuentan con limitadas medidas de control, se sugiere diseñar un programa de manejo integrado de esta enfermedad, donde el uso de variedades resistentes sea el componente más importante, complementado con otras recomendaciones a nivel de finca, tal como se muestra. Para el mediano plazo, considerando que no existe una institucionalidad cafetalera nacional, será necesario involucrar a diversas instituciones públicas y privadas en la gran tarea de generar tecnologías que permitan el manejo de esta enfermedad en el marco de una caficultura más sustentable.
