La apicultura se ha convertido en un emprendimiento que han iniciado algunas mujeres en el Centro Poblado de Pichiu, ubicado en el distrito de Pamparomás, provincia Huaylas, región Áncash. Por ello, el Servicio para el Desarrollo Integral Rural (Sedir) empezó a capacitarlas en temas sobre la preparación de alimentos para las abejas, el mantenimiento de las colmenas y qué tipo de herramientas e indumentarias se debe usar al momento de realizar la cosecha de miel.
La apicultura es un emprendimiento de mucha rentabilidad debido a que por cada colmena se puede cosechar hasta 15 kilos de miel que, luego, los productores ofrecen en la sierra y costa de Áncash.
“Hemos iniciado un primer taller y queremos involucrar a más mujeres. Hemos visto la creación de núcleos (para nuevas colmenas) los cuidados que se debe tener en el mantenimiento de los apiarios y cómo generar más producción. Los productores necesitan más capacitación”, remarcó el responsable de la zona sierra de Sedir, Liberato Torre Albino.
Las mujeres, junto a sus compañeros varones, participaron activamente de los talleres prácticos y consultaron, por ejemplo, sobre cómo identificar a la “reina” y cómo hacer los preparados de jarabe.
“Tengo una colmena y hoy he aprendido que para hacer jarabe (alimento) es un litro de agua hervida por un kilo de azúcar. Quiero tener más colmenas y necesito tener más capacitación”, comentó la joven Gina Ramos Milla, del caserío de Chiurán, quien viste orgullosa las prendas que identifica a su pueblo.
Las capacitaciones sobre apicultura forman parte del Programa de Formación Agropecuaria que ha creado Sedir y, además, se desarrollan en el marco del proyecto de cooperación con la Fundación Servicio de Liechtenstein para el Desarrollo (LED). Ambas instituciones impulsan el fortalecimiento de capacitaciones y el enfoque de género para promover el empoderamiento femenino.
Dato
En la subcuenca del Río Loco, Pamparomás, hay más de 20 productores que se dedican a la apicultura.
