La subgerente del Parque de Las Leyendas, Giovanna Yépez, informó que tras el derrame de más de 11,000 barriles petróleo en la refinería La Pampilla, a cargo de Repsol, recibieron más de 150 aves contaminadas por el crudo para ser tratadas, sin embargo, más de la mitad murieron.
Yépez indicó a la agencia AFP que, entre las especies que sobrevivieron y reciben atención en el Parque de las Leyendas, figuran once pingüinos de Humboldt, que continúan en un proceso de alimentación, hidratación y baños especiales.
“Desde que llegaron (los pingüinos) para nosotros fue una gran preocupación, ya que es una especie muy amenazada” que está en peligro de extinción, manifestó la bióloga. Respecto a los pingüinos de Humboldt, recalcó que “es una especie muy recia” y lo han demostrado aguantando el problema del hidrocarburo.
Cabe señalar que este tipo de pingüinos habitan en colonias en las costas de Perú y Chile, debido a los ricos nutrientes que existen en las aguas frías de la corriente de Humboldt que sigue su curso desde la Antártida hacia el norte.
Según el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp), muchas de las aves que no quedaron “empetroladas” murieron intoxicadas por comer peces contaminados por el petróleo.
“Las plumas pueden estar más limpias, pueden no estar manchadas, pero dentro del pico incluso (el petróleo) puede ir afectando ya a través del sistema digestivo, el hígado”, indicó el veterinario Giancarlo Inga Díaz, del Sernanp.
Las más dañadas
Dentro del grupo de aves más afectadas por el derrame de petróleo se encuentran el guanay (Leucocarbo bougainvilliorum), el pelícano peruano (Pelecanus thagus) y el cormorán azul (Sula nebouxii), informó el jefe de la Reserva Nacional de Islas Guaneras de Perú, Oscar García.
El procedimiento para limpiar a estas aves y otras especies rescatadas por voluntarios y especialistas que realizan recorridos periódicos por las zonas contaminadas, es iniciar con un baño de dos horas y media donde se limpia el plumaje con agua a alta presión y detergente lavaplatos líquido.
Posteriormente, las aves son secadas y luego deben ser rehidratadas con aguas con jeringas en el pico. García recalco que, al llegar en tan mal estado, el trabajo de recuperación es muy complicado, sobre todo, cuando se trata de “animales muy intoxicados” o “que estaban muy estresados”.
